Milton Friedman, un influyente personaje en el ámbito económico, dejó una marca "indeleble en la vida personal y política del posible próximo presidente de Argentina", escribe The Economist en un artículo en el que aborda un posible gobierno de Javier Milei, y su idea bandera: la dolarización de la economía argentina.
Para The Economist, la Argentina debe evitar dolarizar e ir al default
Cuando un país elige anclar su economía a la moneda de otro, renuncia a la capacidad de definir su política monetaria, ya que esta pasará a ser responsabilidad de la Reserva Federal de Estados Unidos.
-
Milei trató de "fracasados" a los economistas que firmaron una carta contra la dolarización
-
Dolarización: los 3 riesgos que representa la deuda argentina
El próximo líder de Argentina enfrentará una situación financiera precaria, lo que hace que "la dolarización" sea una opción difícil de alcanzar.
Las ideas de Milei "beben directamente de las enseñanzas del economista de libre mercado más relevante del siglo XX. Las convicciones de Milei sobre el tamaño mínimo del Estado y su función económica prácticamente inexistente reflejan la profunda influencia de Friedman en su pensamiento", agrega el prestigioso diario económico.
La publicación aborda una de las propuestas que más polémica generan de Milei, "claramente influenciada por las ideas de Friedman", la dolarización de la economía argentina. Esta medida implicaría reemplazar el peso argentino por el dólar estadounidense y eliminar el Banco Central argentino, que Milei describe como "lo peor del universo".
No obstante, el diario hace referencia a algunas consecuencias de lo que significa "dolarizar" la economía, algo que otros economistas del ámbito local ya se han encargado de hacer. "Cuando un país elige anclar su economía a la moneda de otro, renuncia a la capacidad de definir su política monetaria, ya que esta pasará a ser responsabilidad de la Reserva Federal de EEUU", advierte The Economist. Aunque esto podría proporcionar "cierta estabilidad y predictibilidad", especialmente en una economía volátil como la argentina, "también conlleva riesgos significativos. Argentina ha tenido un historial económico tumultuoso, y ceder el control sobre las tasas de interés a una entidad extranjera podría generar dificultades adicionales".
Milei, The Economist y la dolarización
La columna destaca que "la mayoría de los argentinos ya utilizan el dólar en muchas de sus transacciones diarias"; por lo que oficializar su uso podría eliminar "la necesidad de conversiones entre dólares y pesos"; lo cual podría simplificar las transacciones. Además, "la dolarización garantizaría que los cambios en la economía argentina no afecten al tipo de cambio del dólar, que es la moneda más negociada en el mundo, lo que potencialmente podría estabilizar el mercado, como sucedió en Ecuador después de su dolarización en el año 2000", advierte el diario de la City londinense.
Sin embargo, la atracción principal de la dolarización "reside en su capacidad para evitar que el gobierno argentino imprima más dinero, una crítica fundamental que Milton Friedman tenía hacia los bancos centrales." Según los defensores de esta medida, con el tiempo, el Estado se vería forzado a reducir su tamaño y se pondría fin a la prolongada batalla contra la inflación.
Dolarización: los "problemas" de la propuesta
No obstante, existen problemas inherentes a esta propuesta, ya que parte de una visión optimista y poco realista de la capacidad de los gobiernos para tomar decisiones difíciles. El hecho de que Argentina renuncie al banco central como recurso en tiempos de crisis no garantiza automáticamente que los políticos reducirán sus préstamos a niveles seguros. En la realidad, los gobiernos a menudo se ven sometidos a presiones múltiples, incluyendo la necesidad de pagar a los prestamistas, mantener una burocracia eficiente, satisfacer las demandas de los partidos de oposición y cumplir con las expectativas de los votantes en cuanto a los servicios gubernamentales.
En una economía dolarizada, la ausencia de un banco central como prestamista de último recurso aumenta considerablemente el riesgo de incumplimiento en caso de crisis. Los bancos que podrían haber sobrevivido con liquidez de emergencia enfrentarían la quiebra, y el gobierno no contaría con suficientes dólares para garantizar los depósitos de los ciudadanos, lo que resultaría en la pérdida de ahorros para millones de personas. Además, muchos préstamos podrían regirse por la legislación estadounidense, lo que complicaría aún más las negociaciones de reestructuración de deuda para el gobierno argentino.
Ecuador, que adoptó la dolarización, ilustra algunos de los desafíos inherentes a esta política. Aunque inicialmente logró estabilizar los precios, no pudo controlar el déficit fiscal del gobierno, lo que llevó al país a suscribir un acuerdo con el FMI en 2019, evidenciando las limitaciones de la dolarización en la gestión de las finanzas públicas.
Es más plausible anticipar un futuro en el que Argentina enfrente una crisis en lugar de uno en el que los legisladores tomen las decisiones necesarias para que la dolarización sea un éxito. El país ha lidiado con problemas de gasto excesivo durante décadas, habiendo requerido 22 rescates del FMI en los últimos 65 años. El compromiso de Milei de realizar recortes equivalentes al 15% del PIB en un sector público que representa el 38% del PIB plantea desafíos importantes en cuanto a su implementación.
La pregunta fundamental radica en cómo el gobierno argentino bajo el liderazgo de Milei obtendría los $40.000 millones que se estiman necesarios para llevar a cabo la dolarización. Actualmente, el país enfrenta dificultades para pagar su deuda existente, con una deuda pendiente de $44.000 millones y reservas de dólares agotadas. Milei ha propuesto la venta de empresas estatales y deuda gubernamental a un fondo extranjero como fuente de financiamiento, aunque es incierto si existirán compradores dispuestos a participar en esta empresa.
En cualquier caso, el próximo líder de Argentina enfrentará una situación financiera precaria, lo que hace que "la dolarización" sea una opción difícil de alcanzar. Cada vez más economistas argumentan que el país podría encontrarse en "insolvencia", lo que haría más difícil enfrentar sus obligaciones con los acreedores.





Dejá tu comentario