Economía

FMI da más poder de fuego al BCRA (pero advierte sobre los riesgos)

Aprobó más margen para operar en futuros, aunque también pide más rollover de deuda y extiende plazos.

El FMI aprobó un aumento del límite de la posición de cambio a futuro que mantiene el Banco Central y a partir de septiembre pasará de u$s1.000 millones a u$s3.600 millones. La medida está incluida en el texto de la 4ta revisión del programa stand by distribuido ayer, en el que se aprueba la performance de la economía argentina, pero al mismo tiempo se marcan los riesgos que enfrenta el país para poder cumplir en tiempo y forma con sus compromisos externos.

El incremento del tope para los futuros que mantiene abiertos el BCRA aumenta sustancialmente el poder de fuego para hacer frente a cualquier desorden en los mercados. Se estima que la posición abierta del Central es comprada por unos u$s3.500 millones y se concentra mayormente en los meses de agosto y septiembre.

Con la autorización concedida por el board del FMI, ahora el BCRA tiene capacidad para intervenir con esos u$s3.500 millones, más otro tanto en operaciones de venta que quedarían abiertas y se mantienen dentro del nuevo límite.

El FMI aprobó el desembolso equivalente a u$s5.400 millones y señaló que la Argentina está en condiciones de hacer frente a sus obligaciones. Sin embargo, enfatizó la necesidad de conseguir un 75% de renovación de los vencimientos de corto plazo y, al mismo tiempo, conseguir una extensión en el maturity de los nuevos títulos. Concretamente, renovar más de lo que vence y a plazos más largos.

Entre los riesgos que remarcó el FMI para el programa, sobresalen “las altas necesidades de financiamiento”. Advierte en este punto que “si baja la confianza se incrementarán los spreads” y advierte que “habrá dificultades para financiar las cuentas fiscales”.

A renglón seguido, puntualiza que eso puede conducir a “un cambio en la preferencia de los inversores por los activos en pesos” y “generar presiones en el tipo de cambio”, lo que a su vez tendría “impacto en la dinámica de la deuda”. Remarca la necesidad de generar reservas de efectivo para amortiguar los riesgos de una pérdida de confianza.

Aclara que en porcentaje del PBI, la deuda pasó de 58% en 2017 a 86% en 2018. Y aunque de un total de u$s334.000 millones, el 42% es intra sector público no financiero, el 76% está denominada en moneda extranjera. También llama la atención respecto a que las Letras del Tesoro en manos del sector privado ya equivalen a u$s23.000 millones y que el 42% son letras en dólares.

A estos riesgos relativos a la deuda y las necesidades de financiamiento, el Fondo suma otro factor de inestabilidad para los próximos meses. El riesgo “se verá exacerbado por la incertidumbre política”, a pesar de que desde la oposición se haya asegurado que apoyarán el programa vigente.

En este sentido, a modo de sugerencia, el FMI puntualiza que “será muy importante mantener una comunicación clara y expresar el firme compromiso en el plan del Gobierno”, elementos que juzga como “claves para mantener la confianza de los mercados y el apoyo de la sociedad”.

De cara al futuro, el organismo multilateral de crédito enfatiza que, si bien se avanzó con la reforma impositiva de 2017, y el Pacto Fiscal redujo la carga impositiva sobre las empresas, aún quedan por desmantelar y corregir varios elementos en la estructura tributaria de la Argentina. “Es necesaria una reforma holística del sistema tributario para reducir las distorsiones y mejorar la eficiencia” de la economía.

Concretamente, el texto de la 4ta revisión se refiere, con nombre y apellido, a los que considera los principales impuestos distorsivos: a Débitos y Créditos bancarios (impuesto al cheque), a los impuestos al comercio exterior (retenciones) y al impuesto que grava el salario de los trabajadores. En este terreno sugiere, como alternativa para neutralizar la pérdida de recursos que significaría eliminar esos tributos, “ampliar el alcance del impuesto a las Ganancias personales, eliminar las excepciones y las alícuotas reducidas del Impuesto al Valor Agregado (IVA) y aumentar los ingresos de los impuestos al consumo”.

El objetivo del FMI es que la Argentina vuelva a encender los motores del crecimiento. Para este año redujo su pronóstico a una caída de 1,3% en el PBI. Y para 2020 recortó la estimación a 1,1%, cuando en el proyecto de Presupuesto se estima un crecimiento del 3,5%. En el caso de la inflación, el organismo elevó a 40% su pronóstico a diciembre próximo y para el 2020 calcula un 32,1%, mientras que el gobierno estimó 26%.

El trabajo elaborado por la misión encabezada por el economista italiano Roberto Cardarelli, considera que el país puede volver a crecer a través de la reducción de la carga fiscal a empresas, sobre todo en lo que se refiere a inversiones en el área de energía, el desmantelamiento de los obstáculos al comercio exterior y la negociación de más acuerdos bilaterales de libre comercio.

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