Felipe y Letizia continuaron ayer con su recorrida de «luna de miel» por ciudades españolas, mientras la prensa de la península cuestiona la ausencia masiva de presidentes latinoamericanos a la boda real.
¿Estaba Néstor Kirchner dispuesto a vestir un smoking como imponía el protocolo para asistir a la boda del príncipe Felipe? Excusas al margen, la rigurosa etiqueta puede haber espantado a más de un mandatario latinoamericano, muy proclives, en su mayoría, a la demagogia.
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Sin duda, pocos presidentes -entre ellos, Kirchner o el más moderado Lula da Silva, de Brasil- querían aparecer fotografiados vestidos de gala, porque sus opositores podrían haber atacado ese gesto como un desapego a su función, como delegados de países en crisis.
Lo cierto es que, por ése u otro motivo, fue escasa la presencia de presidentes latinoamericanos en el casamiento real el último sábado: ni Kirchner, ni Lula, ni el chileno Ricardo Lago s, ni el venezolano Hugo Cháve z. Tampoco el mexicano Vicente Fox ni Fidel Castr o.
A pesar de que el gobierno consideró «justificadas» las ausencias, esos faltazos -a los que hay que sumar los más relevantes del premier francés, Jacques Chirac, o del presidente de la República italiana, Carlos Ciampi- fueron interpretados en España como un fracaso diplomático, al punto que se hizo referencia al malestar por parte de la Casa Real por las ausencias.
Esgrimieron un motivo: el príncipe Felipe no es un desconocido para los latinoamericanos. Ha sido, de hecho, un asiduo concurrente a las asunciones de presidentes americanos. En los últimos ocho años, Felipe viajó 30 viajes a América para asistir a jura s.
Así y todo, más allá de la resistencia a vestir de «black tie», podría haber otros motivos por los cuales 13 presidentes de Latinoamérica se rehusaron a concurrir a la boda de Felipe con la periodista Letizia. • Argumento
Uno de ellos está referido a que en algunos países latinoamericanos hay serios conflictos con las empresas privatizadas, en las que hay fuerte presencia de capitales españoles. Es el caso de la Argentina, Brasil y México, entre otros.
Además de Kirchner, Lula, Lagos, Chávez, Castro y Fox, tampoco concurrieron Alejandro Toledo (Perú), el costarricense Abel Pacheco -ambos enviaron a sus esposas-, el dominicano Hipólito Mejí a, el boliviano Carlos Mes a, el paraguayo Nicanor Duarte Fruto s, Oscar Berger de Guatemala y Jorge Batlle de Uuruguay.
Expusieron variados argumentos para declinar la invitación -Duarte fue a la asunción del presidente de Taiwán, por caso, aunque, en general, se repitieron en el ambiguo «problemas de agenda». Pero no todos: Berger tampoco envió representantes como señal de «austeridad».
Entre los que cumplieron con la Casa Real y concurrieron a la boda se cuentan Francisco Flores (El Salvador), Lucio Gutiérrez (Ecuardor), Mireya Moscoso (Panamá), Alvaro Uribe (Colombia) y Enrique Bolaños (Nicaragua).
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