Sin éxito se realizaron ayer varios allanamientos en busca del hijo del empresario naviero Víctor Ramaro, secuestrado hace ya tres días por una banda de delincuentes cuando salía de su vivienda en una camioneta Ford Ranger en dirección a su trabajo en el partido bonaerense de Tigre.
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La búsqueda fue encarada por la Delegación de Investigaciones de Zárate-Campana, la DDI de San Isidro y la fiscalía federal a cargo de Rita Molina, en la localidad de Garín, donde se presumía podría haber estado cautivo el joven Cristian, de 23 años y estudiante de abogacía.
El eje de los rastreos se situó en la villa de emergencia Cri Cri, donde concurrió personalmente la fiscal Molina, ante una pista de los investigadores que terminó siendo falsa alarma. En precarias viviendas de la villa Cri Cri fueron encontrados varios secuestrados. Por caso, el 28 de mayo del año pasado un estudiante de 22 años logró ser liberado por la Policía en ese asentamiento tras permanecer secuestrado 29 horas por una banda que exigió 45 mil pesos de rescate. En el allanamiento, uno de los captores se pegó un tiro en la cabeza cuando la Policía estaba a punto de apresarlo. El secuestrado y liberado sano y salvo fue Diego Ezequiel Triglia, de 22 años, estudiante de ingeniería electrónica en la Universidad Tecnológica Nacional.
• Piedad
Ayer, un tío de Cristian reclamó «piedad» a los secuestradores, en un desesperado pedido para que su sobrino sea liberado cuanto antes. Antonio, tío materno de Cristian, de 23 años, pidió que las personas que tienen a su sobrino cautivo desde las 7.15 del martes último «tengan piedad». «Somos gente de trabajo, no somos gente de mucha plata. Mi cuñado (por el padre del chico, propietario de la firma La Interisleña SA) es un hombre trabajador (...) Quiero ver a Cristian en casa, estoy muy mal», manifestó el hombre.
Antonio aseguró que el clima que se vive adentro de la casa de su hermana -madre de Cristian-es «muy malo», ya que los familiares «no pueden hablar» porque están «quebrados completamente». Entre lágrimas, el tío del joven dijo que Cristian es hijo único y que la familia es «trabajadora» y «ha hecho mucho bien a la gente del Delta».
En tanto ayer, en inmediaciones de Lavalle al 600, de Tigre, zona en la que el chico fue secuestrado, una vecina que se identificó como Andrea aseguró haber visto ese día, a las 7.35, a dos jóvenes armados que, junto a un tercero, subían a un Volkswagen Gol rojo. «Acababa de dejar a mis hijos en la escuela y veo el Gol que pasa y frena. Se suben dos chicos armados, con otro. Pensé que era un robo y me llamó la atención, salieron muy rápido con el auto», recordó la mujer tras enterarse del secuestro de Cristian.
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