20 de agosto 2008 - 00:00

Aníbal Fernández: "A Forza lo amenazaron de muerte"

Aníbal Fernández
Aníbal Fernández
Sebastián Forza, uno de los tres empresarios que fueron asesinados en General Rodríguez, tuvo custodia policial en su casa tras haber denunciado amenazas, según confirmó ayer el ministro de Justicia y Seguridad, Aníbal Fernández.

El funcionario precisó que el empresario denunció en febrero pasado que había recibido un llamado telefónico en el que se le indicaba que se fuera, porque «estaba todo preparado para que lo mataran en cualquier momento».

También señaló que en el mismo momento en el que dejaba la ciudad con su familia y comenzaba a contar con una custodia en su casa, recibió un mensaje en su celular en el que decía: «Aparecé, igual te vamos a matar».

El ministro deslizó que sobre la actividad de Forza hay un seguimiento de una supuesta participación de delitos como la adulteración de medicamentos y la venta de productos prohibidos o robados.

  • Silla de ruedas

  • Fernández indicó que una de las amenazas se plasmó «en una farmacia de la calle Viamonte, donde Forza era representante legal, y en la que apareció una silla de ruedas con una nota en la que decía que le perdonaban la vida y que la próxima iba a tener que usarla en forma permanente».

    Por otro lado, las pericias sobre los cuerpos de Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina, se centran en determinar el momento en el que se cometieron los crímenes. Si bien las primeras informaciones indicaban que los asesinatos se produjeron el pasado 12 de agosto, por lo que se infiere que las víctimas estuvieron cautivas al menos cuatro días, los últimos datos recabados hacen dudar a los investigadores si en realidad las muertes ocurrieron el 8, el mismo día del secuestro.

    Es que, si bien los forenses concluyeron en primera instancia que los cuerpos llevaban sin vida unas 36 horas cuando fueron encontrados, el miércoles 14 de agosto, los expertos especulan con que las bajas temperaturas hayan impedido la putrefacción.

    También se tiene en cuenta que las víctimas fueron encontradas con los rostros afeitados, un cuidado que no suelen permitir los secuestradores.

    Si bien no se suministraron muchos detalles de las pericias efectuadas a cada una de las víctimas, se supo que a una de ellas le faltaba una oreja, y se intenta determinar ahora si fue producto del accionar de algún animal o bien había sido cortada por los asesinos, en lo que podría considerarse como otro «mensaje».


  • Comida

    En tal sentido, uno de los hechos que llamó la atención de los médicos forenses fue que en el estómago de una de las víctimas se encontraron restos de comida, mientras que en los otros dos no.

    La pericia reveló que el empresario había ingerido una masa a base de harina que podría ser pan mezclado con leche o bien restos de pizza.

    Este dato puede ser clave, dado que los investigadores estiman que los empresarios se encontraron en una pizzería ubicada en Lisandro de la Torre y Ramón L. Falcón, en el barrio porteño de Liniers.
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