Tras el cruce en redes sociales entre el ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, y el dibujante Nik sobre las subvenciones que realiza el Estado en las escuelas del país, la periodista Cristina Pérez no se quedó atrás y opinó en radio sobre la polémica.
"Aníbal Fernández es un personaje faustiano. Pero no es el que ejecuta el pacto con el diablo como Fausto. Es su sirviente, el que tiene orgullo de estar cerca de los más viles y exhibe su violencia como una verdadera virtud", dijo hoy al comenzar su editorial.
Según ella, el cargo que ocupa Aníbal en el gabinete "habla de quienes lo pusieron en ese cargo". "Como un reflujo de la decadencia, luego de la derrota, y por razones difíciles de comprender en términos de eficiencia o popularidad, Aníbal Fernández volvió vociferante a los grandes escenarios del poder", continuó Cristina respecto a los resultados de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) del pasado 12 de septiembre.
"El regreso de Aníbal Fernández al Ministerio de Seguridad fue desde el primer día una provocación", aseguró por otro lado y continuó: "Se va una señora que dice no se quejen de la inseguridad porque en Suiza se aburren y llega quien la negó en la cara de los argentinos con la psicopática aseveración de ‘sensación’ que expresa la total subestimación del que la padece".
Todo comenzó cuando el caricaturista twitteó hace unos días: "Regalar heladeras, garrafas, viajes de egresados, planes, platita, lo que sea, lo que venga. Qué triste no escuchar nunca la palabra TRABAJO, ESFUERZO, FUTURO, PORVENIR. Los va a volver a derrotar la DIGNIDAD del pueblo"
Frente a ello, el funcionario puso: "Muchas escuelas y colegios de la CABA reciben subsidios del estado y está bien. Por ejemplo la escuela/colegio ORT. ¿La conoces? Si que la conoces… O querés que te haga un dibujito? Excelente escuela lo garantizo. Repito… ¿Lo conoces?".
Asimismo, el creador de Gaturro también hizo varios diseños a modo de contestación sobre el cruce.
"Pero no se trata de la caricatura de una torpeza. Se trata del hábito fascista de la negación del otro, de intimidarlo ninguneando su vivencia o boconeando hostigamiento para generarle miedo, de manera que no se le ocurra volver a decir lo que piensa. Y eso mismo pasó en estas horas", siguió Cristina en relación a lo sucedido con Nik.
Y cerró al decir: "La narrativa del tuit es la de un gangster o la de un barrabrava. Si un anónimo lo hiciera sería una amenaza. En este caso también es abuso de poder e incumplimiento de deberes de funcionario que, como responsable máximo de la seguridad termina jaqueándola con rabia y agresión, como un pendenciero".
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