Los investigadores del crimen de Mariela Frydman encontraron en el lavatorio del baño donde la odontóloga apareció asesinada una huella digital que están convencidos pertenece al asesino y está siendo cotejada con algunos sospechosos.
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A dos meses del crimen, los pesquisas creen que esa impronta dactilar podría llegar a esclarecer el caso, a tal punto que ya empezó a ser comparada con las de algunas personas del entorno de la víctima.
«Aún no tiene nombre y apellido, pero estamos convencidos que quien dejó esa huella es el asesino», dijo un jefe policial.
«A la huella le damos una gran importancia. Fue levantada del lavatorioy ya descartamos que pertenezca al padre de la víctima o al personal policial que entró al departamento el día del hallazgo», agregó.
Enrique Frydman, el padre de la víctima, fue la persona que encontró el cadáver en la bañadera y contaminó la escena del crimen al desatar a su hija e intentar reanimarla.
La misma fuente explicó que la impronta también fue cargada en la base de datos AFIS, pero no pertenece a ninguna persona que tenga antecedentes penales.
«Estamos convencidos por la saña y por la mecánica de la muerte que se trató de un crimen pasional y que el asesino pertenece al entorno y a ese lugar estamos apuntando», dijo el investigador.