27 de enero 2010 - 16:48

Apuntan al crimen mafioso en el caso del abogado de Olavarría

Marcos Alonso
Marcos Alonso
Los investigadores del crimen del abogado penalista Marcos Alonso creen que la víctima acudió la tarde del lunes a una reunión con personas conocidas que lo citaron en las afueras de Olavarría, donde lo mataron para luego abandonar su cadáver en el interior de su auto, en la ciudad.

Fuentes vinculadas a la pesquisa dijeron que la pista más firme apunta a una crimen mafioso vinculado a la profesión de Alonso y creen que los asesinos actuaron "por encargo" de un cliente de la víctima, actualmente detenido.

"Tenemos a cinco personas en la mira, estamos estudiando sus movimientos en los días previos al asesinato y sus vinculaciones telefónicas tanto con la víctima como con el sindicado autor intelectual", reveló un jefe policial.

Los pesquisas creen que Alonso trataba diariamente con quienes pudieron haberlo matado por causas penales que tramitaba y que, a pesar de la peligrosidad y de su baja calaña, "los subestimó".

Ahora, desde el bunker montado en Olavarria, los jefes policiales de la Departamental de Azul, la distrital de Olavarría, la Sub DDI de Olavarría y hasta de Narcotráfico, delineaban el trabajo a seguir en procura de obtener datos que entregar a la Justicia para que se puedan realizar allanamientos y procedimientos.

"Creemos que en no más de 48 horas el caso debería comenzar a resolverse", dijo un investigador.

Si bien la policía trabaja sobre cuatro o cinco hipótesis, la más fuerte es la que apunta a la autoría intelectual de un preso, actualmente detenido en la comisaría de Tapalqué, quien era cliente de Alonso.

Según testimonios incorporados a la causa, ese detenido, identificado por la policía como Walter Gallastegui, se halla tras las rejas desde el 6 de enero pasado acusado de haber atacado de 11 tiros el 14 de noviembre del 2009, a la salida de un pool de Olavarría, a Fabricio Armendano, que sobrevivió pero quedó parapléjico.

Si bien al abogado asesinado era amigo de Armendano, tomó igualmente la defensa de Gallastegui.

Siempre según la versión policial extraída de testimonios, el preso le pagó los honorarios a Alonso, quien le habría dicho que lograría su excarcelación al revertir la carátula de tentativa de homicidio a lesiones, lo que no sucedió y habría enfurecido al detenido.

Las fuentes aseguraron que Gallastegui es un hombre con numerosos antecedentes penales, que estuvo involucrado en causas por delitos contra la propiedad, contra las personas e incluso de drogas.

Alonso fue visto con vida por última vez el lunes a la mañana, cuando salió de su casa rumbo a su trabajo vestido con un short, bermudas y ojotas.

Tras una denuncia de averiguación de paradero realizada el lunes a la noche ante la policía por su esposa, los efectivos y la fiscal de Olavarría Susana Alonso iniciaron la búsqueda y, cerca de las 2 de la madrugada de ayer, el cadáver del letrado fue hallado baleado, maniatado y con un billete de dólar en la boca, en el asiento trasero se su Peugeot 307 gris.

Mediante la autopsia se determinó que Alonso presentaba siete balazos en la cabeza, el pecho y un brazo y que el crimen se cometió en otro lugar.

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