El grupo de argentinos varados en Miami arribó al aeropuerto de Ezeiza luego de más de 30 horas de atraso, mientras permanecieron sin poder regresar por reiterados "desperfectos técnicos" en el avión que debían utilizar.
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Los pasajeros se mostraron indignados con la situación al llegar al aeropuerto Ministro Pistarini y descargaron su bronca contra la empresa.
"Fue cansador. Estamos muy agotados. Nos dieron hospedaje, pero esto no deja de ser un inconveniente para todos. Yo perdí horas de trabajo, sufrí un perjuicio económico", dijo Vanina, una de las pasajeras, al descender en Buenos Aires.
Además, esta mujer reveló que en el viaje de ida ya había tenido problemas con la misma empresa: "el vuelo se reprogramó para el día siguiente y luego se demoró algunas horas más. Perdimos un día en el destino".
La odisea comenzó el jueves por la tarde, cuando los pasajeros debían embarcar a las 20:00 en el avión que los traería de regreso a la Argentina.
"Cuando embarcamos nos dijeron que teníamos que descender del avión y que en dos horas íbamos a salir. El avión tenía un desperfecto técnico y al final el vuelo se canceló", explicó una de las pasajeras, identificada como María.
El vuelo que salía desde Miami con destino a Buenos Aires debía arribar a las 5:00 del viernes, pero sufrió varias postergaciones consecutivas.
Los pasajeros fueron alojados en un hotel cercano al aeropuerto de La Florida a la espera de tener nuevas "noticias del vuelo".
Sin embargo, el horario de despegue lo modificaron tres veces por nuevos "problemas técnicos" lo que motivó la bronca de los pasajeros que reclamaban ante la línea aérea.
"Había familias con chicos, personas que estaban descompuestas y con problemas de salud. Estuvimos bien atendidos, pero en el hotel no tuvimos agua en las habitaciones durante cuatro horas", remarcó.
Finalmente, el vuelo partió el viernes por la tarde y llegó con unas 30 horas de demora al aeropuerto de Ezeiza, donde se renovaron las críticas hacia la empresa responsable.
"Me dijeron que me iban a pagar el pasaje de micro a Olavarría y al final nada. Tuvieron que venir mis padres, pagar una noche de hotel en Buenos Aires. Es un gasto doble", fustigó Elvia, otra de las damnificadas.
"Hay gente que va a pasear por un fin de semana y termina más loca de lo que se fue. Perdés un día", resumió Martín, otro de las víctimas.
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