Luego de que se encontrara este miércoles al sacerdote Juan Viroche ahorcado en la iglesia Sagrado Corazón en Tucumán (el informe forense sostiene que se trataría de un suicidio aunque se investigan distintas hipótesis), el arzobispo de esa provincia, Alfredo Zecca, dijo en declaraciones a la prensa que el cura le había manifestado que "estaba amenazado y deprimido".
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"El padre me dijo que quería irse de la parroquia porque estaba amenazado y deprimido", sostuvo Zecca al tiempo que agregó: "Yo le dije que se fuera porque nada me importaba más que su vida".
En tanto, el arzobispo de Tucumán aclaró que el viernes 30 de octubre firmó un decreto nombrando "un nuevo párroco" ante los pedidos del sacerdote Viroche para que lo trasladara porque estaba amenazado.
Asimismo, dijo que "todos tienen que colaborar" para esclarecer la muerte del cura y añadió que si bien no habló con el Papa Francisco, "sí nos llamaron de parte del mismo".
Consultado por los reclamos de la gente para que resolviera si la muerte del cura Viroche tiene que ver con las denuncias que venía realizando contra el narcotráfico y las bandas que comercializan droga en Tucumán, Zecco dijo: "Si la gente se quiere enojar que se enoje. Yo tengo la conciencia tranquila".
Y cuestionó al periodista que lo interpeló: "¿Ahora vamos a terminar con que lo maté yo?"
Asimismo, el abogado del Arzobispado de Tucumán, Facundo Maggio, sostuvo que de acuerdo con el informe forense, el sacerdote Juan Viroche no fue asesinado sino que se trataría de un "suicidio".
"Las pruebas médicas indican que se trató de un suicidio", sostuvo Maggio en declaraciones al programa "Levantado de 10" que se emite por Radio 10. No obstante, afirmó que "toda hipótesis será investigada".
Cabe destacar que de acuerdo con el informe forense "no se hallaron signos de violencia", señaló el fiscal que investiga el caso. La pericia sostiene que el cura se anudó una soga al cuello que colgó de una viga de la parroquia y se arrojó, lo que le provocó una fractura en el cuello.
El cuerpo de la víctima fue hallado en la zona donde se ubica el coro del templo. Allí, también encontraron una bolsa con dinero y joyas. Y por ese motivo, se descartó que Viroche haya sido víctima de un intento de robo.
El propio fiscal tucumano Diego López Ávila, quien investiga la muerte del sacerdote, había manifestado que "todo indicaría que se trató de un suicidio", ya que "no se hallaron signos de violencia" en el lugar donde fue encontrado el cadáver colgado del cura.
La noticia de la muerte de Viroche se conoció este miércoles cuando la mujer que iba a limpiar el templo encontró su cuerpo. El religioso había denunciado el avance del narcotráfico en el interior de la provincia y había recibido varias amenazas.
Este jueves a las 19, bajo la consigna "Todos somos víctimas" se convocó a una marcha del silencio en la Plaza Independencia, frente a la Catedral, por el padre Juan Viroche, con carteles pidiendo justicia.
Su muerte generó una enorme conmoción en La Florida, localidad ubicada al este de San Miguel de Tucumán. Cientos de personas se reunieron frente a la iglesia y pidieron justicia, ya que aseguran que se trató un crimen.
En tanto, Dora Ibáñez, fundadora de "Las madres del pañuelo negro", una fundación tucumana que busca "sacar a los chicos de las drogas" dijo a Radio 10 que no encuentran solución para luchar contra la droga en los barrios.
"Nos dicen locas y quilomberas por pedir ayuda. Los responsables no hacen nada. Cuando los funcionarios vienen a la costanera primero la policía saca a los drogados para que no los vean", contó Dora.
"A mi hijo también lo mataron. Hacía mucho que estaba sin drogarse cuando lo encontraron colgado en su casa con los bolsillos llenos de droga", sostuvo Dora al tiempo que agregó: "Hoy lo han muerto al cura y dicen que ha muerto solo".
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