Los investigadores de la muerte de la ciudadana estadounidense Elizabeth Scopino harán analizar ahora un jarabe contra la tos que la mujer habría tomado antes de morir. Según un familiar, la norteamericana le había dicho que se encontraba mareada luego de tomar un remedio de venta libre. Con este dato, quienes siguen el caso intentarán determinar si fue envenenada.
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La información fue aportada por una testigo clave del caso, quien aseguró que la mujer peleaba con su madrastra porque no encontró en la casa dinero que su padre le había dejado en tres lugares secretos como herencia, la cual sería millonaria.
«Hablé con Elizabeth media hora antes de que apareciera muerta. Me dijo que había tomado un jarabe para la tos de venta libre y que se sentía mareada, como borracha», explicó la testigo -que prefirió el anonimato-en declaraciones a la agencia oficial «Télam».
Por eso, el fiscal Hernán Collantes, a cargo del caso, secuestró de la vivienda de Beccar medicamentos para ser analizados y determinar si fueron adulterados.
Este dato se suma al diario íntimo de la víctima -escrito en inglés-, el cual tiene en su poder la Justicia, y en el que Scopino habría dejado en la última página su testamento, tal vez por temor a morir o a ser asesinada.
«Ella vivía muy nerviosa, tensionada, no salía nunca de la casa por temor a que la usurparan; su madrastra vivía en la misma vivienda, pero en la parte trasera, y no se hablaban porque estaban enfrentadas por la herencia», relató la testigo clave.
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