Juan Carlos Blumberg ingresó ayer en el Salón de Lectura del Senado con su esposa, antes de comenzar el acto en la Plaza de los Dos Congresos, y mantuvo un encuentro a solas con Daniel Scioli, que volvió especialmente de una reunión del Foro Interparlamentario en Valparaíso para la ocasión. Se habilitó para eso la puerta principal de la escalinata que da sobre la avenida Entre Ríos, sólo utilizada para el ingreso del presidente de la Nación los días que concurre al Congreso o cuando se realiza en el edificio el velatorio de una figura prominente. Scioli le entregó en ese momento una copia del proyecto que el Senado aprobó el miércoles por unanimidad expresando adhesión a la concentración por parte de los senadores. Impulsado por el catamarqueño Ramón Saadi, dice que «a todos nos cabe una cuota de reponsabilidad, que en el caso de quienes tenemos la obligación de legislar no se agota con expresar nuestro dolor y preocupación. Por el contrario, nos constriñe a dar las soluciones normativas más razonables para la protección de la libertad y la vida de cada uno de los habitantes de nuestra nación».
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En ese salón esperaron los padres del joven asesinado junto a otros familiares hasta que estuvo todo listo en las escalinatas para que comenzara a hablar el padre.
Una vez terminado el acto, Blumberg y su esposa volvieron a entrar en el Congreso, esta vez hacia el despacho de Eduardo Camaño, seguidos por una columna de gente, pero sólo entraron ellos dos en medio de forcejeos. Allí le entregó un petitorio a Camaño con la lista de leyes pendientes e iniciativas para combatir el delito, algunas de las cuales tienen sanción en alguna de las dos cámaras. (Ver nota vinculada)
El resto de los jefes parlamentarios seguía por televisión desde sus despachos la marcha. Incluso algunos se reunieron, como el peronista José María Díaz Bancalari con Graciela Camaño o el radical Horacio Pernasetti con el ex senador Raúl Baglini. Lo mismo hizo Miguel Pichetto, que prefirió no participar del encuentro con Scioli para no dar un tono partidario a los encuentros de Blumberg con los presidentes de las cámaras. Camaño, a solas con el padre del joven asesinado -la esposa y otros familiares esperaron en una antesala-, se comprometió inmediatamente a dar curso a los pedidos que Blumberg había hecho minutos antes en la plaza. «Vamos a agilizar proyectos pendientes», dijo el presidente de Diputados y convocó a sesiones especiales para comenzar el tratamiento. Blumberg confirmó después la promesa de Camaño cuando salía del edificio.
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