4 de marzo 2007 - 00:00
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El conocimiento de otras mujeres en su misma situación, los golpes del agresor a los hijos o simplemente el hartazgo, son las razones esgrimidas con más frecuencia por las denunciantes a la hora de explicar el momento decidido para proceder a la denuncia.
Especialistas en violencia familiar citan razones que frecuentemente tienen que ver con situaciones de sometimiento o abusos sufridos en la infancia para explicar por qué una mujer puede soportar vejaciones físicas y psicológicas durante tanto tiempo antes de pedir ayuda.
Pero a la violencia física y psicológica también se suma la violencia económica, que según estudios del Consejo Nacional de la Mujer, son la tercera causa de denuncias en el país.
La violencia económica tienen que ver con la voluntad del agresor de limitar y controlar el uso de dinero por parte de la víctima con el objetivo de aislarla, volverla dependiente y hasta limitar su posibilidad de desplazamiento.
La violencia sexual es la cuarta en la macabra lista de vejaciones hacia la mujer, aunque en ese caso las estadísticas son engañosas puesto que muchas víctimas omiten citarla por pudor o simplemente no logran discernir que son sometidas a esa situación porque se produce dentro del matrimonio.
En muchos de los casos la mujer soporta todos estos tipos de violencia a lo largo del tiempo hasta el punto de perder su familia, su libertad y hasta su propia vida.
"Las causas de la violencia de género no tienen distinción de clases sociales y las características del ciclo de violencia y padecimiento de las mujeres tampoco", cita la diputada nacional Marcela Rodríguez del grupo Justicia y Género del Centro Interdisciplinario para el Estudio de Políticas Públicas.
Para Rodríguez "la violencia contra la mujer en las clases altas está invisibilizada, porque durante años se ha construido el mito de que se trataba de una cuestión de marginalidad, alcholismo y pobreza o simplemente porque tienen más vergüenza a la hora de denunciarla".



