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23 de julio 2020 - 12:54

Emprender en plena pandemia: abrió su propia tienda de café en la Villa 31

Agustina Bianchi inauguró "Coffee House", un café con servicio de pastelería ubicado en el Barrio 31. "Mi sueño es tener más tiendas pero no como una casa que vende café sino ser una casa que vende café hecho con amor".

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Coffee House está ubicado en el Barrio 31 de Retiro, en Perette y Calle 8.

Gentileza: Agustina Bianchi

Agustina Bianchi, dueña de Coffee House inauguró esta semana su local de café y panadería en plena Villa 31 con una degustación gratis de café para los vecinos.

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Ubicado en Perette y Calle 8, el comercio cuenta con servicio de cafetería y pastelería. En medio de la pandemia de Covid-19, el local se adaptó a la “nueva normalidad” e implementó la modalidad “take away” y delivery en viviendas cercanías. Además, cumpliendo con el protocolo sanitario, se puede consumir en el local.

En diálogo con Ámbito, Agustina, quien no se define como emprendedora sino más bien una apasionada del café, contó su experiencia de apostar por un proyecto en medio de la crisis que ocasionó la pandemia que sin restaurantes ni hoteles provocó que el consumo de café cayera un 40%.

“Es una química lo que tengo con el café. Si las personas se dieran cuenta de que cuando nos conectamos con el resto de las cosas desde el punto del interés emocional y no el económico, todo sería diferente”.

“Las medialunas son de Ice Dream. Vienen congeladas, por lo que a la 1 de la madrugada voy al local para sacar la mercadería y que terminen su proceso de fermentación. Para cuando vuelvo a eso de las 5, comienzo a preparar todo y las meto en el horno”, relató con pasión sobre su rutina de trabajo.

Tengo el mayor de los sueños: tener más lugares iguales a este, pero no solo como una casa que vende café sino una casa que vende café hecho con amor" (Agustina Bianchi, dueña de Coffee House).

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Carta de bebidas calientes, panadería y pastelería de Coffee House.

Periodista: ¿Cómo y cuándo surgió el proyecto Coffee House?

Agustina Bianchi: Hace más de un año estaba el proyecto de refaccionar el lugar donde hoy está la cafetería. Por A o por B se postergó hasta que a fines de febrero un albañil empezó a trabajar. Para principio de mayo ya estaba todo listo. La idea principal de Coffe House era la elaboración de donas, de lo que iba a encargarse mi ría. Yo pensé en encargarme de las bebidas calientes de cafetería.

P: ¿Cuánto tiempo te llevó armar el proyecto desde que lo pensaste hasta la apertura?

A.B: Armar el esquema de lo que quería me demandó dos semanas. Fueron dos semanas de plantearme qué quiero bridar. Lo escribí en una hoja y ahí me empecé a comunicar con proveedores y ¡acá estoy! Lo que me llevó más tiempo fue “cortar” con el miedo a empezar. Estuve sin trabajar desde el 16 de marzo. Siempre me relacioné en el ámbito laboral con la gastronomía. Siento que “llevo en la sangre” lo que es la atención al cliente y "servir al otro". Me gusta dar un servicio y saber que la otra persona lo está disfrutando.

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Agustina se encarga de preparar de manera personalizada las bebidas calientes de Coffee House.

P: Quedó claro que la pandemia no te detuvo a la hora decidirte a inaugurar la tienda en este contexto, sin embargo, ¿de qué manera te afectó?

A.B: No sabría decir si fue exactamente la pandemia lo que atrasó la apertura, pero hace dos semanas me dije a mí misma: “¡El 20 de julio empezás!”, y empecé. Mi pastelería es de Ice Dream. Si bien ellos me dijeron que no me traen la mercadería por la cuarentena, ellos están en Merlo y me tengo que manejar por mi cuenta para buscar los productos y eso implica un gasto extra.

En este momento no estoy pensando en ganar, estoy pensando en dar, en que la gente me conozca" (Agustina Bianchi).

P: ¿Cómo adaptaste Coffe House a la “nueva normalidad” impuesta por la Covid-19?

A.B: En la entrada del local tenemos una alfombra sanitizante en la que en dos pasos en una parte se mojan los pies, y en la segunda se los secan. Además tenemos alcohol para las manos y un ozonizador ionizador de aire. Es un generador de ozono portátil que elimina bacterias, ácaros y virus en el aire. También al momento de realizar la elaboración de algún tostado o tener contacto con la mercadería usamos guantes descartables. Continuamente repasamos el piso, nos lavamos las manos, y usamos barbijo.

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El local trabaja con un protocolo sanitario estricto para evitar contagios de Covid-19 entre los vecinos del barrio.

P: ¿Cuál fue la respuesta de los vecinos en el barrio estos primeros días?

A.B: ¡Fue increíble! La verdad es que no me lo esperaba. Fue un sentimiento nuevo que experimenté. Hablando esta semana con una amiga por What´sApp hasta me emocioné. Me dieron una respuesta fantástica y yo les quiero dar lo mismo.

P: Cuando decís que no te pones del lado del mostrador como emprendedora, sino del lado del cliente, ¿a qué te referís? ¿Por el trato al cliente, los precios?

A.B: Es un combo. Me tocó estar de ambos lados: el de ser atendida y el de atender. Me gusta y consumo mucho café. Me pasó muchas veces de ir a cafeterías y sentirme “un número”. Haces la fila, pedís tu café, lo pagás, lo tomás y te vas. Eso para mí no está bueno, no me gusta.

Yo quiero disfrutar lo que voy a tomar, quiero sentirme bien por ir a un lugar y tener ganas de volver. Cuando hago mis cafés le pongo todo el amor del mundo porque siento que tengo una conexión al momento de prepararlo y pongo lo mejor de mí. Anteriormente trabajaba en una cafetería y tenía clientas que me decían: “Vengo sólo por vos, me preparas un café único”. El tema del precio es algo relativo. En este momento no estoy pensando en ganar, estoy pensando en dar, en que la gente me conozca, vea y sienta algo diferente de lo común. Mi política siempre fue vender mucho y accesible que caro y poco. Eso no quita que uno tenga que regalar el trabajo.

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En la inauguración del local, Agustina ofreció degustación gratis de sus cafés.

P: ¿Qué expectativas tenés para el futuro con la tienda?

A.B: Tengo el mayor de los sueños: tener más lugares iguales a este, pero no solo como una casa que vende café sino una casa que vende café hecho con amor. En mi ultimo trabajo fui encargada y siempre le decía a mis compañeras: “Todo lo que hagan lo tienen que preparar como si fuera para ustedes, eso le tenés que dar al otro: lo mismo que querés para vos”.

Los primeros tres días de apertura del local, Agustina trabajó sola hasta que el jueves se sumó al proyecto una ex compañera de su anterior trabajo con el fin de ampliar el horario de atención.

Lejos de quedarse conforme con todo lo que ya logró por su cuenta, Agustina tiene ganas de perfeccionarse y seguir capacitándose tomando algún curso sobre negocios. “Si hay alguien que sabe y me puede enseñar, mejor”, comentó a Ámbito.

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