El 2020, rumbo a récord de calor: el cambio climático ya es la principal amenaza de los tesoros naturales

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Un tercio de los 252 espacios naturales incluidos en la lista del patrimonio mundial de la Unesco se encuentra en riesgo por el calentamiento global. mientras, el 2020 se perfila como uno de los años más calurosos.

Un tercio de los 252 espacios naturales incluidos en la lista del patrimonio mundial de la Unesco se encuentran amenazados por el cambio climático, según un nuevo informe divulgado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

En total, 94 monumentos naturales, 32 más que en el último informe presentado por la UICN en 2017, corren un riesgo significativo o crítico a causa de factores como el turismo, la caza, los incendios o la contaminación de las aguas.

La UICN, un organismo que nuclea a más de 1.400 organizaciones y gobiernos, señaló que ya no son las especies invasoras y exógenas la mayor amenaza de estos sitios naturales de excepción, sino el cambio climático.

Uno de los sitios que acaba de entrar en la lista es la Gran Barrera de Coral de Australia, la mayor estructura del planeta creada por organismos vivos, que está en peligro por la acidificación y el calentamiento de los océanos. El informe también apunta a varias zonas protegidas del golfo de California en México.

Un 7% de estos espacios está en situación crítica, por lo que "requieren medidas adicionales de conservación urgentes y a gran escala" para ser preservados, y un tercio del total tienen un riesgo significativo, indicó el informe, que agregó que el cambio climático representa una amenaza elevada o muy elevada para 83 de estos monumentos naturales.

El director general de la UICN, Bruno Oberlé, dijo en un comunicado que el informe "devela las transformaciones que provoca el cambio climático en estos espacios naturales protegidos, desde el deshielo de los glaciares o el blanqueo de los corales, hasta los incendios y sequías, que son cada vez más frecuentes y graves".

Por ejemplo, actualmente los incendios arrasan la isla Fraser en Australia, inscripta en el patrimonio mundial, según el reporte, que también lamenta que el Pantanal brasileño haya sido gravemente afectado por el fuego entre 2019 y 2020.

"El documento recalca lo urgente que es encontrar una solución conjunta y global de los desafíos medioambientales del planeta", afirmó Oberlé, en un texto que aborda lo ocurrido con la pandemia de coronavirus, que mostró la necesidad de que la comunidad internacional "se mantenga unida y trabaje por el bien común".

Las investigaciones para el informe de la UICN comenzaron antes de la pandemia, pero la organización incluyó un análisis sistemático de su efecto en los espacios naturales protegidos por la Unesco.

Así, considera que la pandemia y las restricciones que la acompañan tuvieron un impacto, positivo o negativo, en 50 de ellos.

Entre los aspectos positivos, "lo más destacable es el descenso de la presión ejercida por los turistas sobre estos ecosistemas naturales", explicó.

Pero "los aspectos negativos son numerosos", entre los cuales mencionó que la restricción de los viajes provocó una caída importante de los ingresos de estos lugares y las medidas para evitar contagios tuvieron un efecto sobre el personal encargado de vigilarlos, lo que dejó la puerta abierta al desarrollo de actividades ilegales.

"Estos factores incrementan el riesgo de caza furtiva de especies salvajes y el uso ilegal de recursos naturales", explica el informe.

La IUCN, fundada en 1948, es una organización internacional con sede en Ginebra dedicada a la conservación de los recursos naturales.

2020, uno de los años más cálidos desde que hay registros

El 2020 será sin duda uno de los tres años más cálidos desde que hay registros ya que desde enero, la temperatura media de la Tierra fue en torno a 1,2ºC superior al periodo de referencia de 1850-1900, alertó la ONU.

Con las temperaturas batiendo récords todos los años, la década 2011-2020 será la más cálida nunca vista, y los últimos seis años, desde 2015, los más cálidos que se han registrado, según el informe anual provisional del estado del clima de la Organización Meteorológica Mundial.

"2020 fue, por desgracia, otro año preocupante para el clima", declaró el secretario general de la OMM, Petteri Taalas.

La evaluación de la OMM se basa en cinco tipos de datos que sitúan actualmente a 2020 como el segundo año con las temperaturas más altas, por detrás de 2016 y delante de 2019.

Las diferencias de temperatura entre estos tres años son, sin embargo, mínimas, y la clasificación podría cambiar una vez que estén disponibles los datos completos de 2020.

"Los récords de calor suelen coincidir con años de fuertes episodios de El Niño, como ocurrió en 2016. La Niña, por el contrario, suele enfriar la temperatura mundial, pero el importante fenómeno de La Niña de este año no ha servido para frenar el calentamiento", afirmó Taalas.

Y añadió, "a pesar de La Niña, este año apunta a récord, como el de 2016".

Además, hay una probabilidad sobre cinco de que de aquí a 2024 el aumento de temperatura se sitúe temporalmente por encima de la barrera fatídica de 1,5ºC con respecto a la época preindustrial que fijó el Acuerdo de París.

Calor extremo, incendios, inundaciones, acidificación de los océanos o la temporada récord de huracanes en el Atlántico son signos de que el cambio climático sigue inexorable su curso este año, "incrementando la inestabilidad que la pandemia de covid-19 provoca sobre la economía, la salud y la seguridad global", avisa la OMM.

La subida de temperaturas más acuciada se dio en el norte de Asia, en concreto en el Ártico siberiano, donde hubo temperaturas superiores en 5ºC a la media.

Así, el 20 de junio se dio una máxima de 38ºC en Verkhoyansk, lo que la sitúa provisionalmente en la más alta registrada al norte del circulo polar ártico.

La temporada de incendios, que afectó a amplias zonas de Australia, Siberia, el sur de la costa Oeste de Estados Unidos y América del Sur, fue la más virulenta de los últimos 18 años.

"Las inundaciones en algunas regiones de África y del sudeste asiático provocaron desplazamientos masivos de población y aumentaron el riesgo de hambruna de millones de personas", dijo Taalas.

Al lote de malas noticias, se agrega que la capa de hielo marino ártico se situó en septiembre en su mínimo anual, el segundo menos extenso de 42 años de observaciones por satélite.

La extensión del hielo marino antártico en 2020, por el contrario, fue similar o algo superior a la media de los 42 últimos años, mientras que en Groenlandia siguió perdiendo masa, pero a un ritmo menor que en 2019.

En cuanto a los océanos, que almacenan el 90% del excedente de energía acumulada en el sistema climático por el aumento de la concentración de gases de efecto invernadero, el informe apunta que estos últimos años el calor se absorbe cada vez más rápido.

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