Los hombres que estafaron a Horacio Pagani fueron detenidos en las últimas horas por la Policía de la Ciudad. La banda operaba con la modalidad del “cuento del tío” y simulaba fallas mecánicas en vehículos para cobrar sumas millonarias por supuestos arreglos.
Los acusados son cinco hombres de nacionalidad peruana, de entre 27 y 46 años. Fueron sorprendidos in fraganti en el barrio porteño de San Cristóbal, cuando intentaban engañar a un conductor de 67 años con el mismo método.
El operativo estuvo a cargo de la División Investigaciones Comunales 3. Tras analizar cámaras de seguridad, los agentes identificaron a dos de los sospechosos, a quienes siguieron hasta la calle Humberto Primo al 3200. Allí se reunieron con otros tres hombres, manipulaban un Toyota Corolla y ya habían cobrado $5.000 en efectivo como adelanto.
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Los sospechosos fueron detenidos mientras intentaban estafar a otra persona.
Intervino el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 55, a cargo de la jueza Alejandra Alliaud, quien ordenó las detenciones y el secuestro del vehículo, herramientas mecánicas, piezas del tren delantero, pintura en aerosol, un talonario de boletas, cinco teléfonos celulares y dinero en efectivo.
Así fue el engaño millonario a Horacio Pagani
La denuncia del periodista deportivo, radicada a principios de abril, fue clave para identificar a los estafadores. Pagani explicó: “Me estafaron. Fue una pyme de estafadores. Participaron, según mi opinión, nueve personas”.
Todo comenzó cuando manejaba por Once y un hombre le advirtió sobre una presunta falla en una de las ruedas. Luego aparecieron falsos mecánicos. “Justo venía uno que me dijo que se estaba yendo a comer, pero miró y dijo ‘uy la rueda’. Y yo no entendía qué tenía la rueda. Metió la mano por atrás y sacó una tuerca con grasa”.
Después del falso diagnóstico, comenzaron a trabajar en el lugar y le ofrecieron un repuesto “original”. El costo total fue de $1.800.000. “Ahí le mandé esa plata al mismo que ya le había pasado el palo seiscientos”, contó. “Después, cuando fui a un mecánico amigo, me dijo que no me hicieron nada”.
Pagani cerró su relato con angustia: “No pude dormir esa noche. Fue mucha plata”.
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