Un informe conjunto entre el BID y la Fundación ProFuturo, impulsada por Fundación Telefónica y Fundación "la Caixa", evidencia la brecha digital docente en la región. Los datos muestran que, aunque un 40% de los maestros usa herramientas digitales para su desarrollo profesional, solo el 29% domina la ciudadanía digital y un escaso 27% cuenta con las habilidades necesarias para integrar la tecnología en sus procesos de enseñanza.
Apenas el 27% de los docentes de Latinoamérica posee "competencias digitales básicas"
Según un estudio de ProFuturo y el BID a más de 28.000 educadores de seis países, la mayor parte de los profesores admite que no sabe cómo integrar la tecnología en sus clases de forma pedagógica.
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El 27% de los educadores América Latina declara contar con competencias digitales básicas.
Tras evaluar a 28.358 educadores de Colombia, Ecuador, Honduras, México, Panamá y Perú mediante la Guía Edutec, el reporte “Aproximación a las competencias digitales de docentes en América Latina” (2021-2024) expone una clara paradoja: los profesores aprovechan la tecnología para su propia formación, pero les cuesta llevar esa transformación digital a la práctica diaria con sus alumnos.
Tres ejes que definen al maestro digital
Para dimensionar la brecha tecnológica, el estudio desglosa los resultados de la Guía Edutec. Este instrumento mide 12 habilidades digitales integradas en tres grandes áreas de la labor docente: desarrollo profesional, ciudadanía digital y práctica pedagógica.
El informe expone las debilidades más urgentes del sector. En el área pedagógica, la creación de recursos digitales (34%) y su uso en clase (40%) muestran los niveles más bajos de adopción.
Por su parte, la ciberseguridad es el eslabón más débil en ciudadanía digital, ya que solo el 31% de los educadores domina la protección de datos. Esta brecha limita gravemente la capacidad docente para intervenir en problemáticas actuales del entorno escolar, tales como las apuestas online, el grooming y el ciberbullying.
El lado positivo del informe demuestra el fuerte compromiso de los maestros: la autoevaluación (55%) y el autodesarrollo profesional (53%) son sus habilidades más fuertes. Esto prueba que los educadores tienen una gran disposición para aprender y analizar su trabajo; sin embargo, el verdadero reto aparece al intentar trasladar esos conocimientos teóricos a la práctica directa con sus alumnos.
La formación en tecnología y el enfoque STEM son las herramientas más poderosas para elevar el nivel de los educadores en el aula. Quienes cuentan con esta preparación especializada superan por un margen de entre 17 y 20 puntos porcentuales en probabilidad de éxito técnico a quienes no la tienen. Sin embargo, este recurso sigue siendo un privilegio de pocos: solo el 27,5% de los profesores declara haber recibido dicha capacitación.
“Para que las herramientas digitales se traduzcan en aprendizajes más relevantes y de mejor calidad, es imprescindible que los docentes puedan apropiarse de ellas y hacer un uso efectivo en el aula”, planteó el informe.




