Las nuevas empresas mixtas no han sido pensadas para abrir la puerta al tradicional enemigo, para cederle la propaganda, sino como estrategia para modernizar el sector medios interno y hacerlo competitivo internacionalmente. Respecto de los diarios extranjeros, podrán ser impresos en China, es decir dar trabajo a los chinos, pero su producción deberá ser exportada y su distribución continuará estando prohibida en el territorio nacional.
El Estado mantiene control, no siempre tan efectivo como se supone, sobre lo que se puede y no se puede decir en medios. El miedo de los periodistas -pueden ser severamente castigados si se salen de filatambién tiene su papel en el delicado equilibrio informativo imperante en el país. Las directivas del Ministerio de Propaganda o del Comité Central del Partido, prohibiendo temas, vetando autores u obras, tienen seguimiento efectivo en los medios más oficiales, pero desde hace algunos años las realidades del mercado, así como la opinión de periodistas y editores, imponen también su propia ley. Y en la red, la censura es tigre de papel: se habla y discute de todo, igual que en la universidad y en medios académicos, donde la libertad de pensamiento y expresión es muy amplia.
Sin tener nada que ver con la realidad que viven los medios de comunicación en los países desarrollados de Occidente, el panorama chino tampoco es comparable al de la URSS anterior a Mijail Gorbachov. No es sólo que China, pese a su férreo control, sea mucho más abierta informativamente, sino también que en ella la evolución es la línea oficial que se impone.
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