El Vaticano y China renovaron por dos años su histórico acuerdo para designar obispos

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Las relaciones diplomáticas fueron interrumpidas en 1949 con la proclamación de la República Popular China. Los católicos en ese país alcanzan los 10 millones.

El Vaticano y China anunciaron la renovación, por otros dos años, del acuerdo firmado en 2018 para la designación conjunta de obispos que significó el mayor acercamiento entre los dos Estados tras casi 70 años sin relaciones diplomáticas, al tiempo que plantearon su intención de "continuar" el diálogo y el vínculo bilateral.

Las relaciones diplomáticas fueron interrumpidas en 1949 con la proclamación de la República Popular China.

Los dos Estados "concordaron prorrogar la fase de implementación experimental del acuerdo provisorio por otros dos años", informó el Vaticano en un comunicado.

"La Santa Sede, considerando que la aplicación del referido acuerdo, fue positivo, tiene la intención de continuar el diálogo para alentar la vida de la Iglesia católica y el bien del pueblo chino", agregó el comunicado.

El acuerdo sentó las bases para la designación conjunta de los futuros prelados en el gigante asiático, y se mantiene bajo la modalidad "ad experimentum" (a prueba).

Según fuentes vaticanas el texto del acuerdo, de diez páginas, otorga al Papa la decisión final sobre las designaciones episcopales, en base a un sistema de ternas elevadas por Beijing.

El Gobierno chino confirmó la renovación a través del vocero de la Cancillería, Zhao Lijian, quien informó que la prórroga se dio "luego de amistosas consultas".

Según diversas estimaciones, los católicos en China alcanzan los 10 millones.

De todos modos, el acuerdo no significará el inmediato establecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos Estados, según dijo ayer el secretario de Estado vaticano Pietro Parolin.

Uno de los puntos a resolver es que el Vaticano es el único país europeo en reconocer a Taiwán como Estado independiente.

En noviembre de 2019, durante su viaje a Japón, el Papa dio sin embargo un fuerte gesto hacia Beijing, al referirse a China como "nación", pero evitó referirse en los mismos términos a Taiwán, a donde envió saludos al "pueblo".

El acuerdo había provocado además el pico más alto de tensión entre el papa Francisco y Estados Unidos, a partir del rechazo del Gobierno del presidente Donald Trump a la prórroga.

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