Un albañil de 43 años fue condenado a la pena de 11 años de prisión, acusado de irrumpir en la casa de su vecina de 25 años en ropa interior e intentar violarla, en un hecho ocurrido en febrero de 2007 en la localidad bonaerense de Morón.
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La sentencia fue dictada por el Tribunal Oral Criminal Nº 5 (TOC5) de Morón, el cual condenó al albañil Argentino López Claro por los delitos de "abuso sexual agravado y robo", según confirmó la abogada querellante, Delia Cantero.
El hecho tuvo lugar el 5 de febrero de 2007, cuando Mónica Obelar, entonces de 25 años, había regresado a su vivienda ubicada en Morón, luego de una jornada de trabajo en una Clínica de la Capital Federal.
A los pocos minutos, Mónica se vio sorprendida por un sujeto que con sólo ropa interior y una toalla cubriéndole el rostro, la amenazó con un cuchillo en mano. El ingreso fue posible ya que Mónica sintió que golpeaban la puerta trasera de la vivienda, y abrió pensando que era su vecina, pero en lugar de ella, se le fue encima el agresor.
Bajo amenazas, Mónica fue llevada al dormitorio, lugar en que el acusado intentó someterla sexualmente. Pero la joven se trabó en lucha con el agresor, y si bien recibió un corte en una de sus manos al tomar el cuchillo del acusado desde el filo, pudo darle una patada en sus genitales y así quitárselo de encima.
Tras ello, Mónica -según se acreditó en el juicio- tomó el teléfono y avisó primero a su suegra, que vive a pocos metros, y luego a la Policía, que llegó al lugar a los pocos minutos. Así, los efectivos ingresaron a la vivienda y pudieron detener a López Claro, quien si bien intentó darse a la fuga, los vecinos impidieron que lo hiciera tras los gritos de la mujer pidiendo auxilio.
Durante el juicio, se supo que el acusado frecuentaba la casa lindera, puesto que era amigo de la propietaria quien le alquilaba a Mónica. Además, entre ambas viviendas no había separación mediante una pared, sino que sólo las separaba un alambrado.
En los alegatos, tanto la querella como la fiscalía Nº 5 de Morón habían pedido la pena de 12 años de prisión por los delitos de abuso sexual agravado y robo.
En la sentencia, el Tribunal refutó los dichos del imputado quien intentó justificar su accionar al señalar que existía un supuesto "amorío" correspondido entre la víctima y él.