Condenaron a siete años de cárcel al acusado de robo y abuso a Piazza

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El acusado del abuso sexual durante un intento de robo cometido contra el diseñador de moda Roberto Piazza en diciembre de 2009 fue condenado a siete años de prisión al cabo de un juicio oral.

Se trata de Diego Rubén Grasso, quien para el Tribunal Oral Criminal 6 porteño fue autor de los delitos de robo agravado en grado de tentativa y abuso sexual agravado, por los que deberá purgar una pena de 7 años de cárcel.

Tras conocer el fallo, la abogada de Piazza, Lidia Morselli, dijo estar "realmente contenta" por considerar que se trató de una decisión de trascendencia en un caso de abuso sexual. El veredicto condenatorio fue leído en la sala de audiencias del TOC 6, en el sexto piso de los tribunales de Talcahuano 550, sin la presencia del acusado ni de la víctima.

Grasso compareció ante los jueces para decir sus "últimas palabras" antes del juicio. El acusado admitió haber intentado robar pertenencias de la llamada "La Maison" de Piazza, aunque en todo momento -y como lo había hecho durante el proceso- negó haber abusado del modisto e, incluso, haberlo visto.

En sus últimas palabras se disculpó con Piazza por todos los daños y molestias derivados del intento de robo. Por su parte, el diseñador, que hoy no fue a tribunales, realizó declaraciones en la puerta de su casa tras conocer el fallo y aseguró que ahora ve "una luz de esperanza para los Argentinos".

Horas antes de la sentencia había declarado a la prensa que si Grasso no era condenado planeaba en menos de un año irse del país y que si éste regresaba a su casa iba a "arrancarle el cuello" con las manos.

La pena impuesta a Grasso fue sutilmente menor a la requerida por el fiscal del juicio, Diego Nicholson, quien había solicitado ayer en su alegato 8 ocho años de cárcel.

El TOC 6 concluyó que tanto la tentativa de robo como el abuso sexual fueron agravados: el primer delito por "fractura de puerta o ventana", para acceder a la vivienda de Piazza y el segundo por considerar que hubo un "sometimiento gravemente ultrajante" del diseñador.
Previo a la lectura del veredicto el presidente del tribunal, Ricardo Rongo, fijó para el próximo 3 de junio la audiencia para la lectura completa de la sentencia.

Al cabo del debate, la abogada de Piazza expresó: "Estamos realmente contentos y creemos que por fin los jueces pudieron discriminar entre testigos que venían a decir la verdad y a mentir".

La letrada hizo referencia a la confrontación entre los policías y la psicóloga del Same que asistieron a Piazza en su casa tras el hecho y los médicos del Hospital Pirovano, donde el modisto fue trasladado, quienes no aportaron pruebas para el delito de abuso denunciado por el diseñador.

"No es verdad que faltaban pruebas, sólo que los abogados de la defensa trataron por todos los medios de que acusado recibiera la pena menor posible", explicó la letrada abogada del modisto.

"Existían todas las pruebas de un caso de abuso -agregó-, que son las declaraciones espontáneas inmediatas de la victima cuando estaba en estado de crisis y las declaraciones de las personas que lo asisten en forma inmediata y escucharon el relato de Roberto en medio del llanto, en medio de gritos".

"Es una sentencia muy equilibrada, esta bien merituada, para nosotros está perfecto", agregó Morselli, quien dijo que el fallo tiene "muchísima trascendencia porque se tiene que empezar a entender que los delitos de abuso deberían tener reglas especiales para recolectar pruebas y en que momento se tomen hisopados y se hagan las pruebas".

El hecho por el que fue condenado Grasso fue cometido la madrugada del 10 de septiembre de 2009 en la casa y atelier del modisto, ubicado en la calle Ciudad de la Paz al 2900, del barrio porteño de Palermo.

Según la Justicia, esa madrugada Grasso ingresó a la casa a través de una ventana y se dirigió a las habitaciones, donde encontró a Piazza durmiendo.

El agresor despertó al diseñador y abusó de él -al penetrarlo con los dedos, según contó el modisto-, pero los gritos fueron escuchados por un asistente que dormía en otra de las habitaciones, quien llamó de inmediato a la pareja de Piazza y éste alertó a la policía.

Efectivos de la comisaría 35 se dirigieron a la casa de Piazza y lograron detener al agresor, a quien le secuestraron algunos de los objetos que estaba a punto de robar. Piazza recuperó esas pertenencias, aunque nunca aparecieron entre 15.000 y 17.000 dólares que tenían en su taller para pagar sueldos de sus empleados al día siguiente.

Sobre el abuso, Piazza afirmó haber sido víctima de "humillaciones" y dijo que desea que Grasso "se muera adentro de la cárcel de la forma más espantosa que pueda haber".

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