31 de julio 2008 - 00:00
Córdoba violenta otra vez, ayer por un recorte de jubilaciones
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El gobierno de
Schiaretti
reforzó la
seguridad
-dispuso más
de mil efectivos
cerca de
la Legislaturaante
la
virulencia de
los sindicatos.
Catorce de
ellos resultaron
heridos.
A ello se sumó un apagón que afectó a vastos sectores de la capital mediterránea, que alcanzó a cerca de 40 mil cordobeses y a varios hospitales, y que fue originado por un sabotaje, según el gobierno. En paralelo, fue suspendido el servicio de colectivos por falta de seguridad para los choferes.
Según los organizadores, la movilización convocóa entre 15 mil y 20 mil personas, incluidos partidos de izquierda, aunque los incidentes fueron protagonizados por un grupo minoritario.
Enfrentados con la Casa Rosada por su alineamiento con el agro, desde el gobierno de Schiaretti y desde el PJ local denunciaron la presencia de infiltrados y grupos de choque de otras provincias, de corte K, en obvia devolución de gentilezas por el rol pro campo que asumió el mandatario frente al conflicto por las retenciones móviles.
Uno de los sindicatos más combativos es el de Luz y Fuerza, que lidera Juan Leyría, un juecista de extracción K. Ayer, el dirigente anunció que los gremios desplegarán el sábado cortes de ruta en toda la provincia y que las protestas continuarán la semana que viene.
Desde el seno del oficialismo local, en tanto, insistieron en que ocho de los activistas detenidos pertenecen a ese gremio y denunciaron de la llegada de tres micros con 40 personas desde el conurbano bonaerense para fogonear el caos, por inspiración de
sectores del kirchnerismo nacional.
Anoche, el gobierno provincial pidió que la Justicia sea implacable, anunció que se hará cargo de los daños en la plaza y en los comercios y volvió a llamar a los gremios al diálogo. En este último punto, coincidió también con un llamamiento realizado por la Pastoral Social de la Iglesia Católica.
Fue, en rigor, un nuevo capítulo en el duro enfrentamiento que mantienen Schiaretti y Cristina de Kirchner. El mandatario -y su antecesor, el presidenciable e hipercrítico José Manuel de la Sota- denuncian a la Casa Rosada por millonarias deudas en los envíos de fondos para obra pública, asistencia social y rojo previsional. Con las arcas asfixiadas, la Casa de las Tejas impulsó un recorte de las jubilaciones superiores a los 5 mil pesos y la extensión del cobro de Ingresos Brutos a la industria y a la construcción, hasta ahora exentos.
Ante el enrarecido clima previo, Schiaretti había dispuesto un diagrama reforzado de seguridad, con más de 1.000 efectivos policiales.
«Hubo gente de otras provincias, que vinieron a agredir», denunció el titular del bloque del PJ, Daniel Passerini. «Hubo grupos de choque que rompieron la ciudad con la única voluntad de que la ley no se debatiera», advirtió por su parte el ministro de Gobierno, Carlos Caserio, además de asegurar que se investiga la participación «de grupos que no eran de la provincia» en los enfrentamientos. En esa línea, volvió a acusar a Nación de «asfixiar económicamente a Córdoba».
Tras los incidentes, la Confederación General del Trabajo que lidera Hugo Moyano repudio «la brutal represión desatada por el gobierno provincial» para «acallar la protesta de miles de trabajadores». «Se contrapone con la protección y el aval que Schiaretti dio a los 100 días de cortes de ruta y desabastecimiento» de los ruralistas en Córdoba, dispararon además, haciendo buena letra con el matrimonio Kirchner.
Por su parte, el ex intendente cordobés y ex candidato a gobernador Luis Juez denunció que «ahora quedaron al desnudo los problemas de Córdoba, que es una provincia quebrada».
«Los cordobeses hoy pagan la campaña electoral que le permitió a De la Sota ganar las elecciones en 1999», aseguró por su parte el diputado nacional Oscar Aguad (UCR), en referencia a las promesas de subir sueldos y jubilaciones y bajar impuestos, que finalmente concretó.
Fue la jornada de mayor violencia sindical, luego de los disturbios desatados en dos movilizaciones anteriores.
Desde la media mañana, los distintos gremios comenzaron a concentrarse en sus respectivas sedes, para luego marchar hacia la céntrica esquina de las avenidas Colón y General Paz.
Allí se reunieron entre 15 y 20 mil personas para marchar hacia la Legislatura, que se encontraba totalmente vallada y con un fuerte dispositivo policial.
El primer enfrentamiento se produjo en la esquina de la avenida Vélez Sarsfield y Dean Funes, donde un grupo de manifestantes con sus rostros cubiertos y que se identificaron como pertenecientes a Luz y Fuerza se enfrentaron con la Policía, arrojando baldosas que además rompieron vidrieras de comercios.
Luego, ese grupo se trasladó hasta la esquina de Obispo Trejo y 27 de Abril, a 100 metros de la Legislatura, donde se repitieron los incidentes. Posteriormente, se dirigieron hasta la céntrica plaza San Martín, donde se produjeron los enfrentamientos más violentos.
Refugios de las paradas de colectivos, cabinas telefónicas y árboles incendiados también fueron parte de los destrozos. Mientras tanto, la manifestación de una veintena de gremios estatales comenzó a recorrer distintas calles, sin que se registraran incidentes.




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