La próxima semana empezaría una nueva etapa de flexibilización de la cuarentena. Si bien la medida traería cierto alivio y beneficios tras casi 50 días de encierro, continuar con los recaudos y el distanciamiento social será fundamental para no propagar el virus. Así lo aseguró Gerardo Laube, médico infectólogo y profesor universitario, quien ejerce la medicina en un importante hospital porteño que actualmente recibe pacientes infectados de Covid-19.
“La flexibilización tiene que ser muy medida, tiene que mantenerse a rajatabla el distanciamiento social, el uso del barbijo y el lavado de manos. La única forma de evitar el contagio es manteniendo el distanciamiento”, explicó.
“Obviamente, en función de lo económico uno tiene que ir abriendo ciertos grifos o compuertas para la actividad, eso siempre y cuando la cantidad de casos que se registra por día se mantenga. En la medida que eso siga así, y que los números muestren que el distanciamiento se está cumpliendo se podrá ir liberando un poco. Si los números se desbordan, volveremos para atrás”, sintetizó.
Una de las situaciones que desvela al Gobierno es lo que pasa hoy en los barrios vulnerables de la capital, donde hasta ayer ya llevaban confirmados 365 casos de coronavirus. Los más afectados, son la villa 31 con 237 casos y la 1-11-14 con otros 100. Al respecto, Laube aseguró que todos los esfuerzos en este momento se están redireccionando a los asentamientos. “Testear, aislar y sacar del lugar a los positivos para que cumplan el aislamiento es lo que se puede hacer en las comunidades más vulnerables, donde es muy difícil cumplir con la cuarentena. Esta es la manera para tratar de cortar un poco el contagio”, explicó. De todas maneras, aseguró que en los cuadros virales siempre hay muchos más casos de los que se registra porque la gente no consulta sin síntomas. Por eso, la importancia de los testeos a todas aquellas personas que tuvieron contacto estrecho con los pacientes infectados.
Otro tema que desvela, principalmente a los padres, es la vuelta a clases. Según Laube, es lejana. “La escuela olvidémoslo por el momento, agosto, septiembre con suerte. Ya lo dijo Trotta, hasta que no haya vacuna no van a volver las clases normalmente”, sostuvo. Lo único “positivo” de esto, es que los niños pequeños que suelen enfermarse en el invierno o contraer mocos y catarro típico de la época y del contacto con otros niños, probablemente no evidencien esa situación este año.
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