Coronavirus: señales del exterior traen esperanza para la Argentina

El infectólogo Eduardo López, asesor presidencial, lo resalta como un dato alentador y estima que se podrían evitar picos de la magnitud de los de España o Italia.

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Con el inicio ayer de la segmentación geográfica, la Argentina inicia una nueva fase de la cuarentena por el coronavirus con una muy leve reducción de las medidas de aislamiento en determinadas regiones. Que se generalice esta apertura dependerá de la evolución de los contagios. No hay fechas ciertas. Todo es incertidumbre. Sin embargo, hay señales desde países que sufrieron antes el impacto de la pandemia que permiten abrir una ventana de esperanza.

Por ejemplo, el caso de Italia es para tener en cuenta. Después del inicio en China, fue el país que concentró la información de todos los medios del mundo ante la multiplicación exponencial de las muertes por esta enfermedad. Para Occidente, se podría decir, que el coronavirus comenzó ante el estallido de los contagios en la Lombardía. Desde ese inicio dramático -con imágenes de camiones repletos de ataúdes y declaraciones desesperadas de médicos en la primera línea del combate- la evolución de los casos fatales fue en ascenso hasta llegar a mil diarios. Ese pico se mantuvo durante varios días hasta que la curva comenzó a descender. Durante el fin de semana, el número de fallecidos se ubicó en los niveles más bajos en seis semanas.

Algo similar sucede España. Con unos días de demora a la tragedia italiana, la evolución de las muertes sigue el mismo derrotero. Un crecimiento brusco hasta llegar a un pico, un amesetamiento de las muertes y una baja permanente en las últimas semanas. También, de alrededor de 1.000 casos fatales diarios, se encuentra en estos días en alrededor de 300.

“Una de las causas es que mucha gente se fue infectando de manera asintomática, generan anticuerpos y tienen protección. También son países que van hacia el calor. Es un virus que ha demostrado que es óptimo a temperaturas de 5 a 11 grados, pero pierde su actividad de transmisión y viabilidad a temperaturas altas. Y también es consecuencia de las cuarentenas que empezaron escalonadas pero se fueron ampliando”, señaló a Ámbito Financiero el infectólogo Eduardo López, integrante de equipo de asesores del Presidente.

Francia, Inglaterra y otros países de Europa muestran una tendencia que marca la disminución de las muertes. Estados Unidos, aún con más de mil casos por día de víctimas fatales, muestra que se encamina al mismo comportamiento con un retroceso de los fallecidos a niveles de tres o cuatro semanas atrás. En Australia y Nueva Zelanda ya dan por superada la peor parte de la pandemia y, lentamente, se retoman las actividades normales. China es el mejor ejemplo, con una vida bastante similar a la que existía antes de la detonación del primer caso. Sólo medidas de protección y ligero cambio de hábitos.

“Lo que se está viendo en otros países, con una fuerte caída de la curva de contagios y muertes, es un dato alentador para Argentina”, remarcó el especialista.

Con distintas formas de encarar al coronavirus, desde protección responsable a aislamiento forzado, todas las curvas van teniendo el mismo comportamiento, aunque con el doloroso costo de miles de vidas. Días atrás, el científico militar Isaac Ben-Israel, presidente del Consejo Nacional de Investigaciones y Desarrollo israelí, presentó un informe que señalaba que la propagación del coronavirus disminuye casi a cero después de 70 días de detectado el primer caso, sin importar dónde golpee ni las medidas que apliquen para contenerlo. Los gráficos que presentó sobre la evolución de la curva de contagios le daba la razón. “No es exacto en el 100% como todo modelo matemático, pero tiene una gran base de verdad. La experiencia muestra que al cabo de 80 días, la mayoría de los casos empiezan a descender”, coincidió López

Ante toda esta experiencia de distintos países, ¿qué puede esperar la Argentina?

“En el país se aplicó una cuarentena muy estricta y precoz. Esto sirvió para que la curva suba lo más suave posible y se corra el pico, y cuando aparezca sea lo menos fuerte posible. Posiblemente, en junio. Algunos modelos matemáticos realizados para Argentina que efectuó la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA especulan que el pico puede ser menor que en países europeos o en Estados Unidos. Esto hace pensar que, tal como están las condiciones hoy, no vamos a tener un impacto de la magnitud de Italia, España o Nueva York”, agregó.

En Italia, el primer muerto por coronavirus se produjo el 21 de febrero y el Gobierno dispuso el aislamiento social recién el 9 de marzo para la región del norte. Más tarde la extendió a todo el país. Sin embargo, desde un inicio esto no implicaba el cese de toda actividad, salvo las esenciales. En la región de Bérgamo, el foco del coronavirus, las industrias de todo tipo siguieron operando con algunas restricciones. El poder económico hizo que el Gobierno demorara una decisión drástica. A un mes y medio de las primeras medidas y, ante la caída de muertos y contagiados, Italia comenzará a abrir distintas actividades como industrias y comercios y, a lo largo del mes y hasta el 1 de junio, lo bares y restaurantes. España, el domingo, autorizó la salida de los menores acompañados con sus padres en horarios restringidos y se prepara para una flexibilización de las medidas. Habrá que ver las consecuencias de este cambio en el sentido de la curva de contagios. “Puede haber rebrote, pero tendría que ser mucho más chico que el brote inicial”, agregó López.

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