Un sobreviviente de la tragedia de República Cromañón aseguró haber visto la fatídica noche del 30 de diciembre de 2004 a chicas que ingresaban distintos artículos de pirotecnia camuflados en el cabello.
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El testigo señaló además ante la Justicia que los niños pequeños eran llevados a los baños a poco de iniciarse el recital del grupo Callejeros.
También aseguró ver a los tres jóvenes que dispararon las candelas y ratificó haber hecho una descripción de sus rasgos en una comisaría.
El testigo sostuvo que "las chicas con nenes chiquitos los llevaban al baño" y respecto de la revisación al ingresar sostuvo que a las mujeres "no las palpaban mucho, y menos en el pelo". Recordó haber visto antes de entrar a algunas chicas que escondían pirotecnia en el pelo en la Plaza Miserere, a media cuadra del lugar del hecho.
Respecto de la seguridad en el lugar, el muchacho llamado Hernán sostuvo que la policía no estaba en Cromañón sino en la plaza al momento de la tragedia; dijo que los bomberos se quedaron en la puerta y afirmó que el SAME atendió a las víctimas en las ambulancias pero no vio a nadie que coordinara las tareas.
A su turno, María Candelaria, también sobreviviente, de 23 años, aseguró que durante un recital del grupo Jóvenes Pordioseros -también en República Cromañón, del 3 de mayo del mismo año-, se desató un incendio en el techo y el público desalojó el local, pero antes tuvieron que forcejear con los encargados de seguridad que querían "cerrar las puertas cuando todavía había chicos adentro y bastante humo".
La testigo también hizo referencia a los que tiraron las candelas pero advirtió no poder identificarlos. En el tramo final de su declaración, la joven aseguró ver cómo "alguien" bajó del escenario y "le quitó la bengala de la mano a un chico" mientras lo sacaba del local.
Asimismo, sostuvo que el 30 de diciembre era "imposible subir al baño por la gran cantidad de gente que había" y que cuando se desató el incendio se produjo una situación "diferente" a la de aquel recital anterior porque en pocos minutos sintió "una fuerte ola de calor".
"Me empecé a asustar, no se podía respirar, estaba todo oscuro y con humo, y era un montón de gente increíble", aseguró Candelaria.
La joven quedó atrapada y fue rescatada en el hall de ingreso de Cromañón, de entre una pila humana.
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