11 de julio 2014 - 23:09
Cuádruple crimen: pidieron perpetua para los acusados
Osvaldo "el Karateca" Martínez, uno de los acusados.
En su testimonio, uno de los vecinos que llamó a la policía contó que la noche del 26 de noviembre había oído "gritos de mujer", pero que pensó que "habrían encontrado una laucha y la estarían tratando de cazar", ya que días antes habían visto ratas en el lugar.
En tanto, policías recordaron que cuando descubrieron el hecho fueron a aprehender a Martínez (30), éste, "enterado de los sucesos e incluso de la muerte de su novia en forma violenta, se mantuvo callado, sin demostrar prácticamente emociones de ninguna índole".
Martínez llegó al juicio en libertad "por falta de mérito", ya que no se encontraron pruebas fehacientes para detenerlo.
Quiroga (35) -quien había realizado unos trabajos de albañilería en la vivienda donde ocurrió el hecho y conocía a sus moradores- se encuentra detenido en la Unidad 9 de La Plata.
En un extenso alegato, el fiscal Garganta consideró que reunió "todos los elementos probatorios suficientes" para incriminar a Quiroga y Martínez.
Detalló pormenorizadamente la investigación para detectar a los sospechosos y remarcó que "está debidamente comprobado" que "al menos dos invididuos del sexo masculino, conocidos de la familia, les dieron muerte" a las cuatro mujeres.
Apeló a los informes de las autopsias realizadas a las víctimas, describió la trayectoria de las lesiones de Susana De Barttole, dijo que recibió 15 heridas físicas y destacó que Bárbara Santos fue la que más puñaladas tuvo,"mas del doble que el resto".
Precisó que Micaela recibió múltiples puñaladas, y que Pereyra tenía "heridas de arma blanca, no presentaba signos de que haya podido defenderse y se le encontraron catorce lesiones en distintas partes del cuerpo".
Expresó que "no había signos de violencia, afuera del departamento" por lo que a su juicio "las víctimas eran conocidas de sus victimarios".
Tras valorar las declaraciones de testigos, sostuvo que el remisero Marcelo Tagliaferro- quién afirmó que vió a Martínez la noche del crimen cuando llevó a Pereyra a la casa donde fue asesinada, "fue el que aportó información precisa" en la reconstrucción del hecho.
Al solicitar la condena de reclusión perpetua para Martínez, el fiscal dijo que "todas las pruebas (para incriminarlo) han sido comprobadas" y que "no hay una duda razonable". "El autor conocía a las víctimas y temía su impunidad", enfatizó tras lo cual al referirse a Quiroga expresó que su autoría está acreditada "en la prueba documental".
"Hay dieciocho presencias de su perfil genético, en la escena del crimen", aseveró y describió que el ADN del albañil formoseño se encontró en "las uñas de Susana y Marisol, en la cuchilla, en el palo de amasar que quedó en la cocina, en el picaporte de la puerta de acceso a la vivienda y en la grifería del baño".
"También se encontró su ADN en las colillas de cigarrillos, en la bombilla del mate, en la tecla de la luz de la puerta de la cocina, en la grifería, en un toallón y en una media", detalló. Agregó que "por todos estos elementos y huellas hay una presencia activa (de este imputado) en el lugar de los hechos", concluyó.


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