2 de diciembre 2008 - 00:00
De nuevo el horror en Capital: matan a secuestrado de 18 años
El horror golpeó otra vez, pero el público no se acostumbra: un joven de 18 años fue secuestrado en la puerta de su casa en Capital Federal el domingo a la noche y, después de dos intentos de cobrar rescate, apareció muerto en un descampado del conurbano. Una fórmula conocida la de "levantar" a la víctima en la Capital Federal y llevarla al conurbano para emprender ese tenebroso negocio que son los secuestros extorsivos. El barrio de Saavedra, en donde ocurrió el secuestro, es uno de los de más alta criminalidad de la Capital, cuenta con una fiscalía especial para prevenir hechos y perseguir el crimen, pero no parece dar resultado. El país se conmovió hace cuatro años con un caso similar e igualmente doloroso, la muerte de Axel Blumberg, que dio origen a un movimiento de opinión que logró modificaciones en el Congreso y que le costó la cabeza a un ministro (Gustavo Béliz). Eso no bastó para que los hechos no se repitan, y menos con la saña con que actuaron los asesinos del joven de Saavedra. El público se pregunta quién tiene la solución para este horror, que ya es cotidiano.
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Rodolfo Ramón González tenía 18 años y fue secuestrado
y asesinado de un balazo en la cabeza en un descampado
en la localidad bonaerense de Bernal.
Sin embargo, los captores rechazaron el ofrecimiento y quedaron en volver a comunicarse, lo que finalmente nunca ocurrió.
El caso quedó entonces en manos del fiscal federal porteño Oscar Amirante y de los detectives de la División Antisecuestros de la Policía Federal.
Ayer, un hombre identificado como Ariel Jiménez, quien se dirigía a trabajar a un obrador ubicado en el predio del CEAMSE en la calle Espora, a 150 metros del Río de la Plata, en Bernal, encontró el cuerpo del chico.
El cadáver se hallaba en una zona de pastizales, descampada, al costado de la Autopista Buenos Aires-La Plata, del lado que da al río, y a unos siete kilómetros de la tosquera donde se encontró el cuerpo de Diego Peralta, el estudiante de 17 años secuestrado y asesinado en 2002.
El hombre llamó a la Policía Bonaerense y, además, alertó a un móvil de Gendarmería Nacional que se hallaba apostado sobre la autopista.
Efectivos de la comisaría de Bernal y los gendarmes concurrieron casi en simultáneo al lugar y encontraron el cuerpo con un balazo en la nuca, con golpes en el rostro y con su torso parcialmente calcinado.
Los investigadores de la Bonaerense se comunicaron inmediatamente con sus pares de Antisecuestros de la Federal y les pasaron las señas particulares de la víctima, con lo que permitieron identificarla como el joven secuestrado.
Junto al cadáver, la Policía encontró una vaina servida calibre 45 y una botella de plástico de una gaseosa con restos de combustible.
Por el hallazgo del cadáver comenzó a investigar la fiscalía 5 de Quilmes, que ordenó el traslado del cuerpo a la Morgue Judicial en el cementerio de Ezpeleta para que sea sometidoa una autopsia y a un reconocimiento formal por parte de sus padres.
Por otro lado, el auto de la víctima fue encontrado ayer abandonado y parcialmente incendiado en la localidad de Valentín Alsina, partido de Lanús, y será sometido a peritajes en busca de rastros de los captores y homicidas.
Además, los detectives antisecuestros junto con los de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) Quilmes analizaban las cintas de video de la cabina de peajes de Bernal y se entrevistaron con sus empleados.
Los pesquisas procuran determinar a qué hora pudo haber pasado por allí el auto con la víctima y los secuestradores y si, además, los delincuentes pudieron haberse movilizado en otro vehículo, añadieron los informantes.



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