Una organización que se dedicaba a falsificar y comercializar boletos y abonos de ómnibus de corta, media y larga distancia, y también de líneas de colectivos, fue desbaratada por efectivos de la Policía Federal, quienes además detuvieron a cuatro personas, dos de ellas mujeres.
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La banda fue desbaratada en el marco de cuatro allanamientos realizados en los barrios porteños de Flores y Belgrano y en las localidades bonaerenses de Quilmes y City Bell, según revelaron esta mañana fuentes policiales.
Los detenidos -dos hombres y dos mujeres- habían montado sus talleres de impresión donde concretaban el copiado y distribución de los pases adulterados y falsificaban además documentaciones personales y certificados, diplomas y títulos de distintas profesiones.
Los procedimientos fueron realizados por detectives de la División Unidad Investigación Técnica del Delito de la Superintendencia de Investigaciones Federales, en la calle Lafuente al 1300 del barrio porteño de Flores, en la calle Chascomús al 1400 de Bosques, partido de Quilmes, y en la calle 26 al 100 de City Bell, entre otras direcciones.
En esos lugares, los investigadores encontraron 80 talonarios de boletos, 450 abonos y pases para "Discapacitados" y "Jubilados", todos apócrifos, además de gran cantidad de dinero en efectivo, tanto en pesos como en dólares y euros.
También secuestraron computadoras con programas profesionales de "diseño gráfico", dos imprentas de última generación, tintas para imprentas de alta calidad, balancines y troqueladoras mecánicas, según señalaron las fuentes consultadas.
Además, en el domicilio del barrio de Belgrano, en la calle O'Higgins al 3200, los detectives hallaron una verdadera oficina de impresión dedicada al diseño de "certificados analíticos" de estudios secundarios, "certificados y Diplomas de Abogado, Arquitecto e Ingeniero", todos falsos.
Asimismo, hallaron facturas de luz y agua falsificadas, encarpetadas con otros formularios de Veraz para presentar ante entidades bancarias, para la solicitud de préstamos personales, e inclusive trascendió que un carnet de abogada estaba en pleno proceso de impresión con la foto de otra de las delincuentes.
La investigación para dar con la banda se había iniciado por una denuncia de las empresas de transporte de pasajeros que venían viendo en sus rendiciones notables recaudaciones deficitarias, lo que fue corroborado por los pesquisas al haberse detectado que varios ómnibus y colectivos que recorren la ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense venían entregando los pasajes respectivos con boletos aparentemente apócrifos.
Según se señaló, se trataba de aquellos boletos que los usuarios obtienen de mano de un empleado de la empresa que los entrega en determinadas paradas para optimizar y agilizar el servicio.
"Se había montado una recaudación ilegal y paralela a la oficial por parte de esta organización que contaba con la actuación de empleados de las empresas damnificadas", dijeron los investigadores del caso.
En este marco, los efectivos comenzaron a realizar discretas vigilancias, haciéndose pasar a veces por usuarios comunes, notando que "una mujer recorría distintas paradas de colectivos entregando una bolsa a su cómplice con los mencionados boletos truchos".
Los imputados fueron trasladados a la Alcaidía de la Superintendencia de investigaciones federales de Villa Lugano, procesados por el delito de "Falsificación de documento público y estafas reiteradas", con intervención de los Juzgados Correccional y Federal en turno.
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