Familiares y amigos despiden los restos de Christian Herrera, de 16 años, quien murió el sábado frente a un ciber.
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El adolescente de 16 años murió como consecuencia de los golpes recibidos al ser salvajemente atacado a golpes y cadenazos junto a un amigo por una patota, en las inmediaciones de un ciber de la localidad bonaerense de Ramos Mejía.
Si bien no se conocían aún las motivaciones del crimen, entre los allegados al joven asesinado se habló de una pelea anterior y también se mencionó que los dos chicos atacados eran perseguidos por ser "lindos".
Por el hecho, que se conoció hoy, la Policía detuvo a tres jóvenes, dos de ellos menores de edad, mientras que otros dos se mantenían prófugos, según indicaron voceros de la fuerza.
El violento episodio se produjo en la madrugada de ayer cerca del local situado en Alvear y la avenida Palacios, en el barrio Don Bosco, una zona de clase media.
El joven, llamado Cristian Herrera, se encontraba junto con un amigo, cuando fue abordado por un grupo de al menos cinco muchachos que comenzaron a agredirlos y los sacaron del cyber.
Una vez afuera del establecimiento los jóvenes fueron agredidos en forma salvaje y sin piedad.
Natalia, hermana de Cristian, indicó que a los chicos "los agarraron en la calle y les pegaron un rato largo, con piñas, patadas y con cadenas que tenían un candado en la punta".
La joven sospecha que las cadenas podrian pertenecer a motos utilizadas para repartir pizza, trabajo que tendrían algunos de los agresores.
La joven aseguró que había intención homicida en la golpiza contra su hermano.
"A mi hermano le dijeron: ´Vos hoy te morís´. Estaba tirado en el piso, ensangrentado, pero consciente", recordó.
Una vez que terminó la feroz golpiza, Cristian fue llevado al Policlínico de San Justo.
"Estaba lúcido, hasta habló con mi mamá", indicó su hermana, aunque el chico murió poco después como consecuencia de las hemorragias cerebrales causadas por una fractura de cráneo.
La joven advirtio que los agresores conforman "una banda del barrio" y aseguró que "hay pibes grandes, de 25 años, y otros más chicos".
"Algunos trabajan en una pizzería. Todavía no sabemos por qué les tenían tanta rabia, pero hace meses que los venían buscando.
El sábado les pegaron con los cintos y cuando se fueron les dijeron que no se terminaba", agregó.
En el velatorio del chico, en una cochería de San Justo, antes de que sus restos fueran inhumados en el Cementerio de Villegas, su madrina dijo que "era una criatura hermosa y despertaba envidia" en algunos.
Sobre los asesinos, dijo que se trataba de "gente que tiene que estar presa" y pidió a los vecinos que los denuncien porque "a sus hijos les puede pasar lo mismo que a Cristian".
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