Dolor y congoja fueron denominadores comunes entre los familiares, amigos y colegas del subteniente de Policía Miguel Angel Martínez, asesinado a tiros por asaltantes, cuyos restos fueron inhumados en el Cementerio de La Plata.
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El féretro, en su ingreso a la necrópolis, fue acompañado por una caravana encabezada a pie por el superintendente Juan Carlos Paggi y otros oficiales, en medio de aplausos y sirenas de las patrullas, con las que fue homenajeado el subteniente ultimado.
Los restos de Martínez fueron despedidos por una guardia de honor cerca de la casa velatoria donde habían sido velados.
"Estaba muy orgulloso de vestir el uniforme policial y fue su medio de subsistencia para criar a sus hijos. Nunca quería hablar de la inseguridad, siempre salía del paso con alguna broma", fue la palabra de la familia del policía asesinado a tiros en Los Hornos.
En medio de la congoja, algunos compañeros del policía fallecido manifestaron su malestar por las condiciones en las que deben enfrentar a la delincuencia y hasta se llegó a mencionar la posibilidad de algún tipo de medida de protesta.
El crimen, que se convirtió en el cuarto de un policía bonaerense en menos de un mes, tuvo como víctima a Martínez, de 52 años y 28 de servicio, quien concurrió a un domicilio que era asaltado por delincuentes.
El policía fue recibido a balazos por los delincuentes y terminó volcando la patrulla policial que conducía.
Martínez fue llevado a un hospital de la localidad de Melchor Romero, pero murió pese a los esfuerzos de los médicos del centro asistencial.
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