25 de julio 2012 - 22:53

Detuvieron en un robo a un condenado por el secuestro y crimen de Diego Peralta

Un condenado a 10 años de prisión por el secuestro y crimen de Diego Peralta, cometido en 2002 en la localidad bonaerense de El Jagüel, fue detenido junto a dos cómplices tras perpetrar una "entradera" en una casa de Ezeiza y ser perseguido por la Policía.

Fuentes policiales aseguraron que se trata Lauro Shimabukuro (30), alias "El Chino", quien había sido condenado en noviembre de 2007 por un Tribunal Federal de La Plata, y recuperó su libertad hace seis meses tras pagar una fianza.

Según los investigadores, todo comenzó en la calle Los Molinos y La Unión, en jurisdicción del barrio La Unión, de Ezeiza, cuando un hombre llegaba de trabajar y se aprestaba a ingresar a su vivienda.

En ese momento, una Volskwagen Suran negra se detuvo a metros del hombre y tres delincuentes bajaron, uno de ellos armado, y lo amenazaron con intenciones de robo. Fuentes policiales dijeron que los asaltantes le robaron unos 50 pesos que llevaba en uno de sus bolsillos y pretendieron ingresar a su casa, en la cual se hallaba su esposa, pero no lo lograron y huyeron.

La esposa del hombre, que había observado la maniobra desde una ventana, alertó a la policía y dio detalles del número de patente de la Suran negra, por lo que varios patrulleros salieron en su búsqueda.

El vehículo fue observado minutos después en la zona céntrica de Ezeiza y se inició una intensa persecución hasta la calle Alvear al 1200, donde los tres delincuentes bajaron e ingresaron a refugiarse a otra casa, a cuyo dueño sorprendieron desprevenido cuando sacaba la basura.

La policía rodeó la manzana y, finalmente, logró apresar a los tres delincuentes, quienes se habían escondido debajo de una cama y dentro de un placard.

Según las fuentes policiales, los detenidos son dos jóvenes de 19 años y el restante es Shimabukuro, de 30, a quien se le secuestró una pistola calibre 9 milímetros con la numeración limada.

Además, la policía secuestró la Suran, la cual tenía pedido de secuestro del 4 de julio último tras ser robada en otro hecho de "entradera" en una casa de la localidad bonaerense de Llavallol.

En el interior de esa camioneta, la policía secuestró guantes de látex, precintos plásticos y varios documentos de identidad de distintas personas, que ahora se investiga si pertenecen a otras víctimas de robos.

Tanto los detenidos como los objetos secuestrados quedaron a disposición del fiscal de instrucción 1 de descentralizado de Ezeiza, Ricardo Bruzzone, quien tiene a su cargo la causa. El caso por el secuestro de Diego Peralta comenzó la mañana del 5 de julio de 2002 en El Jagüel, cuando éste, de 17 años, se dirigía en un remís al colegio privado al que asistía.
Los captores lo llevaron a una casa del barrio Plátanos, en la localidad bonaerense de Berazategui, lo doparon y pidieron a su padre 200.000 dólares de rescate, ya que, de acuerdo con un dato erróneo que tenían, creían que el hombre los guardaba en su casa.

Según confesó un secuestrador, al tercer día de cautiverio, la banda decidió asesinar a Peralta a puñaladas en el cuello y la espalda porque creían que su padre no quería pagar el rescate y suponían que les había visto la cara y podría reconocerlos. Los delincuentes arrojaron el cadáver atado a un riel a las aguas de una tosquera de Ezpeleta y fue hallado el 12 de agosto de 2002.

Pese a que ya lo habían asesinado, la banda cobró el 20 de julio de ese año un rescate de 9.000 pesos y 2.000 dólares que Luis Peralta arrojó cerca de la cancha del club Claypole.

En el juicio realizado en noviembre de 2007, el Tribunal Oral Federal 1 de La Plata condenó a Shimabukuro a 10 años de prisión porque consideró que no participó del crimen, pero sí del secuestro, por lo que le aplicaron una pena menor que al resto.

Los jueces condenaron a prisión perpetua a Julio César Rotela, a Rosa Gisela "La Gorda Rosita" Pistillo, a Enrique Alberto "Baty" Báez y a David Esteban "Chaca" Pereyra, por el secuestro y el homicidio triplemente calificado de Peralta.

Otro imputado, el arrepentido Marcelo "Chelo" Cejas, también fue condenado a prisión perpetua, pero en febrero del 2011 la Cámara Nacional de Casación Penal le redujo la pena a 15 años de cárcel porque gracias a su confesión se logró esclarecer el hecho.

En tanto, José Pablo García recibió una pena de cinco años como "coautor del delito de extorsión en grado de tentativa", mientras que el remisero Fermín Amarilla fue absuelto.

En un segundo juicio por el caso realizado en noviembre de 2011 fue condenado el último de los imputados, identificado como Carlos Ramón "El Pipi" Garzón, a la pena de 29 años, 11 meses y 27 días de prisión por el delito de "secuestro extorsivo en concurso real con homicidio triplemente calificado".

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