La situación procesal de Martín Ríos, el presunto tirador serial de Belgrano, se complicó ayer luego que la jueza María Fontbona de Pombo le dictara prisión preventiva por otros dos hechos delictivos: los ataques a balazos a una confitería y a un colectivo.
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Como se recordará, Ríos ya estaba procesado por el crimen del joven Alfredo Marcenac, al que le disparó en plena vía pública, y ahora la jueza de Instrucción le imputó otros dos hechos. Uno, contra un colectivo de la línea 67; y otro, contra la confitería Balcarce, ubicada sobre la avenida Cramer.
La jueza dictó el procesamiento de Ríos bajo los cargos de «homicidio en grado de tentativa agravado por placer», por lo que se sobreentiende que utilizó los mismos argumentos por los cuales lo procesó por el crimen del joven Marcenac, ya que la causa fue nominada con idéntico rótulo. Sin embargo, aún no hubo resolución sobre otros hechos.
Uno es el ataque a un tren, a la altura de la calle La Pampa, y además por la portación de un arma de guerra cuando fue detenido en la localidad de Munro.
En los hechos de la confitería y del ataque al colectivo, Ríos utilizó una bicicleta playera color amarillo que fue incautada en su departamento por la Policía y reconocida por testigos. Ayer, el sospechoso fue trasladado desde la unidad de detención del hospital neuropsiquiátrico Borda -donde se encuentra alojado desde hace varios días- al centro médico Di Rienzo Imat SA ( Viamonte al 1700), donde se le practicó, según se detalló, una «resonancia magnética de cerebro, sin contraste».
Evaluación
Luego de la realización del estudio, Ríos fue llevado nuevamente al Borda, donde seguirá siendo evaluado por profesionales, de acuerdo con lo dispuesto por la Justicia.
El director del centro donde se hizo la resonancia, Ricardo Román, señaló que el estudio permite «mostrar una imagen de la región que se está analizando» y sirve «para detectar numerosas patologías de diverso origen».
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