Descuidado el vestuario de Cristina de Kirchner esta semana. Comenzó con un estilo clásico y correcto, pero con el correr de los días sorprendió con elecciones fallidas. Algo extraño en la Presidente que, se sabe, es una «fashion victim», que sigue con detenimiento cada modismo que surge. Eso sí: se destaca por cambiar de modelo todos los días (a veces hasta más de uno), por lo que a fin de año podría haber un registro de 365 vestidos diferentes. Se esmera por lucir joven y se olvida de que para toda vestimenta hay límites de edad, sobre todo cuando una mujer desea verse correcta y acorde con la circunstancia. Lejos de escuchar a sus asesores de moda, insiste en crear sus propios protocolos de vestimenta y es así como elige looks nocturnos y extremadamente llamativos, que nada tienen que ver con los eventos a los que asiste.
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¿Alguna novedad? Sí, cambió el castaño de su cabello por el cobrizo que lucía antes de asumir la presidencia; eso sí, siempre moldeado con el efecto del brushing y con raya al costado. A continuación, un repaso por el variado gurdarropa de esta semana.
El lunes lució sobria con un saco de corteclásico, con botones redondos y nacarados color arena y un vestido de seda estampado al tono con vistas en negro. El maquillaje en la gama de los marrones, y anillos, pulsera y collar en oro amarillo fueron una elección acertada para completar un look formal, adecuado para una señora, del mismo estilo que el que eligió el viernes 25. Ese día lució radiante. Para recibir a Evo Morales optó por un tailleur de seda blanco. La falda con tablas esta vez sí fue apropiada, porque éstas nacían a la altura de la parte inferior de la cadera y sólo del costado delantero derecho, con lo cual le otorgaban un efecto gracioso y elegante, y el caderín resaltaba el contorno de su cintura, al revés de las abultadas faldas que usó la semana pasada. El saco semientallado, mangas tres cuartos, con cuello in cuore (escote V) y con presillas en vez de botones, combinaba de manera perfecta con la blusa de gasa casi transparente, tramada en blanco, bordada con pallets de cristal y con botones nacarados. Sus uñas -esculpidas- con esmalte blanco les daban un aspecto muy delicado a sus manos, aunque el maquillaje debía haber sido más claro, pero la Presidente adora el efecto de los tonos terracota en su rostro. Completó el look con un anillo de zafiro en forma de círculo, aros en conjunto y cadena de oro blanco con una medalla que lucía en el centro la misma piedra.
Poco elegante
Sin embargo, pareciera que ese estilo no la hace sentir cómoda. Insiste en verse juvenil y este propósito la conduce hacia la elección de prendas inapropiadas, cortes poco elegantes, y texturas y colores no tan generosos para su figura. Este fue el caso del martes pasado. En el acto que encabezó por la tarde en el Salón Sur de la Casa Rosada, vistió una blusa de gasa de mangas extremadamente anchas, con un estampado ochentoso y bordado con canutillos y pallets dorados. De estilo vintage -aunque, por supuesto, el diseño lejos de ser usado, era un exclusivo modelo de Susana Ortiz-, que hoy tanto promocionan las marcas de indumentaria adolescente. La paleta elegida para la ocasión fue la de los morados, magentas y rosados. Una falda a la rodilla completó su vestimenta. Tampoco fue acertada la elección de la bijou: grandes aros argolla y gargantilla ancha tramada, que tenía el aspecto de una serpiente de oro macizo, una joya pasada pasada de moda, ostentosa como las que elegíanlas emperatrices del siglo XIX, que repitió ayer por la tarde. Como si esto fuera poco, también usó un cinturón ancho en tono fucsia de nobuk, que terminó por darle un toque extremadamente llamativo al conjunto, más apropiado para una joven que quiere resaltar en su baile de graduación.
Asimismo, la elección del miércoles mereció mayor atención por ser aun menos adecuada. Saco y falda en negro, cinturón ancho -que pasaba inadvertido por la falta de contraste con las prendas-, collar de piedras y zapatos engamados. Un conjunto extremadamente oscuro y redundante, «all black» como dicen los modistos; sin embargo, lo aconsejan para eventos de noche, de gala, no para una jornada de trabajo diurna. Para colmo, el delineado negro en la parte superior e inferior del párpado fue más grueso que el habitual y junto con la sombra marrón oscura terminaron por darle un aspecto dark o gótico a su look.
Ayer volvió a los colores llamativos. Por la mañana, optó por una blusa de gasa rosada con estampado de mariposas -muy teenager- en los tonos turquesa, magenta, naranja y cremita, que combinó con una falda rosa clara y estiletos, y -como siempre, para remarcar la figura- un cinturón ancho al tono con hebilla cuadrada. Eligió también un collar de dos vueltas de perlas rosadas y aros colgantes de oro blanco y brillantes. El gloss en los labios fue el detalle final para este conjunto, algo aniñado. Por la tarde, optó por un traje color tiza, tramado en gris, saco de cuello con pico con detalle de encaje de algodón color manteca en los puños, musculosa de raso con escote bote y falda al tono. Un look más adecuado para la Presidente que, al parecer, no se decide por un estilo en particular. Sabe que debe verse formal, pero se niega a abandonar todo aquello que la haga lucir fresca y jovial.
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