19 de marzo 2009 - 17:59
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"En promedio se espera un otoño más cálido y menos lluvioso que lo normal, aunque para la zona del litoral y Buenos Aires se estima que no será tan seco como el año pasado", aclaró.
Para Buenos Aires y toda la región central se anticipan "temperaturas por encima de lo normal, por lo menos en la primera parte del otoño, y lluvias normales o inferiores, aunque localmente intensas", dijo el especialista.
En esta zona la temperatura de referencia varía entre 21 grados en marzo y 14 en mayo, pero "este año los valores van a ser mayores, con algunas irrupciones de frío en abril y mayo".
En todo el país se dará similar tendencia, "excepto en el sur y en el noroeste, donde las temperaturas serán las normales para esta época del año y las precipitaciones normales o mayores, al menos en la primera parte del otoño", precisó Stella.
Es bueno saberlo, ya que en el hemisferio Sur el otoño es la estación más larga: dura 92 días, esto es, tres días más que la primavera, que por estos lares sólo tiene 89 días.
Las estaciones no comienzan en fechas fijas ni duran todos los años lo mismo, debido a la inclinación de la Tierra y a que no hay un ajuste perfecto entre el almanaque y el camino del Sol.
Para saber cuándo empieza la primavera o el otoño hay que ver cuándo se producen los equinoccios: en el Norte, el de marzo cae siempre entre el 19 y el 21 de ese mes; en cambio, en el Sur, el de septiembre ocurre entre el 22 y el 24.
Un equinoccio sucede cuando la eclíptica o camino aparente del Sol, traspasa uno de los dos puntos del ecuador celeste: Aries, en marzo; y Libra, en septiembre.
Estos nombres obedecen a la astrología: en orden al Zodíaco, los equinoccios se producen cuando el Sol llega al cero grado de Libra (22 a 24 de septiembre), o de Aries (19 a 21 de marzo).
El equinoccio de Aries es el punto del ecuador celeste donde el Sol pasa de Sur a Norte, trayendo la primavera boreal y el otoño austral; a la inversa, en el de Libra, el Sol pasa de Norte a Sur, produciendo el otoño boreal y la primavera austral.
Durante los equinoccios el Sol alcanza el cenit sobre el ecuador, y esto hace que la noche y el día tengan la misma duración; de allí en más, se irán acortando o prolongando.
Esto sucede porque la Tierra gira sobre sí misma con una inclinación de 23,44 grados respecto al eje de su plano orbital; si lo hiciese perpendicular, no habría invierno ni verano.
En el equinoccio de marzo, el Polo Norte pasa de tener una noche de 6 meses de duración, a un día de 6 meses; y el Polo Sur, a la inversa: de un día de seis meses, a una noche de seis meses.
En cambio, en las zonas próximas al Ecuador, el día y la noche duran 12 horas cada uno; en consecuencia, el Sol aparecerá a las 6, justo sobre el punto cardinal Este, y desaparecerá a las 18, sobre el cardinal Oeste, lo que no ocurre en ningún otro momento del año, puesto que lo hace siempre más al Norte o más al Sur.
El día del equinoccio de marzo, Irán festeja su año nuevo y los astrólogos, su día internacional, ya que el ingreso del Sol a Aries marca el comienzo del año astrológico.
Hasta la imposición, en 1582, del calendario gregoriano, el día del equinoccio de marzo también era para todo el mundo el año nuevo, sólo que por entonces, debido a la precesión de los equinoccios, no caía en 20 de marzo, sino el 25.



