Los dos empleados de la empresa subcontratista de Edenor que fueron asaltados y mutilados el lunes en La Matanza recibieron antes del ataque una advertencia para que dejaran de cortar las conexiones clandestinas de luz, según declararon en la causa. «Déjense de cortar la luz», fue la advertencia que los empleados recibieron antes de que les cortaran la falange del dedo índice de la mano derecha, según declararon ambos ante la fiscal de Morón Ana Barrozo, quien acudió a sus domicilios para tomarles una declaración testimonial. Según los investigadores, todo indica que el ataque estuvo directamente vinculado con la actividad de las víctimas, quienes trabajaban para la empresa Radiotrónica, contratada por Edenor para cortar las conexiones clandestinas de luz en los barrios marginales del conurbano.
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Además, el caso registra un antecedente similar ocurrido el 10 de abril de 2001, cuando Juan Domingo Míguez, empleado de una contratista de Edesur fue baleado en Dock Sud (partido bonaerense de Avellaneda) por dos hombres que le recriminaban haber cortado una conexión clandestina. Al momento de ser baleado, Míguez, hijo de una sargento auxiliar de la Policía, y su compañero de trabajo, Alberto Barrios, habían comenzado a realizar el corte del suministro de luz a los deudores de una zona de Dock Sud. Una vez realizado el trabajo y cuando se retiraban del lugar, fueron nuevamente increpados por los hombres, que llevaban una pistola 9 milímetros y un revólver calibre .22. Uno de ellos apoyó el arma en la cabeza de Barrios y le dijo: «Nunca más vuelvan a intentar cortarnos la luz», tras lo cual gatilló sin que le saliera el disparo. Los empleados empezaron a caminar para alejarse del lugar pero fueron atacados a balazos por la espalda. Uno de los proyectiles hirió de gravedad a Míguez, quien fue auxiliado por sus compañeros y vecinos de la zona y trasladado de urgencia al hospital Fiorito.
En el nuevo episodio ocurrido el lunes, los empleados Daniel Eduardo Berón, de 39 años, y Miguel Alfaro, de 34, dijeron que los agresores fueron cuatro y que sólo a uno de ellos pudieron verle la cara, aunque aclararon que no podrían reconocerlo en una rueda de detenidos. Ninguno, además, pudo precisar con qué los mutilaron y sólo recordaron que sus victimarios les hicieron poner el brazo derecho hacia atrás, momento en que sintieron un profundo ardor y dolor producto de la lesión, relataron.
Ayer, Aníbal Soria, jefe de la Comisaría 1a de Morón, fue puesto en disponibilidad porque tardó 10 horas en denunciar la agresión a los empleados en la Departamental del partido.
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