27 de mayo 2004 - 00:00
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• El objetivo sería un ataque terrorista a blancos extranjeros. Se menciona con insistencia a aeronaves de Estados Unidos.
• Las armas ingresaron por la zona de Pocitos en un camión entre el 10 y el 15 de mayo. Se cree que eran cinco, pero dos no alcanzaron a entrar en territorio argentino porque un piquete impidió el paso. Se deduce, que todavía están en Bolivia.
La denuncia sobre el presunto ingreso de misiles aire-tierra a territorio argentino la realizó el jefe de la Aduana, José Sbatella.
De las cinco personas que declararon en el juzgado de Speroni, una ingresó al programa de protección de testigos y su identidad está reservada.
El propio juez comunicó la gravedad del caso al ministro del Interior, Aníbal Fernández; al titular de la SIDE, Héctor Icazuriaga; al ministro de Justicia, Gustavo Béliz, y al secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli.
En el gobierno no están convencidos de la existencia del material bélico. Allí habría llegado la versión de que «la historia de los misiles» fue armada por un grupo de agentes dedicados al contraespionaje con un solo fin: obtener rédito económico.
Se afirma que agentes desleales habrían montado la maniobra para venderle a la SIDE la información sobre el tráfico de armas y que por ese dato habrían pretendido la nada despreciable suma de 1,5 millón de pesos.




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