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24 de agosto 2007 - 00:00

Evitó robo, mató a ladrón y quedó liberado por defensa de terceros

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El frente de la carnicería cuyo dueño quedó en libertad ayer a través de una figura poco usual: legítima defensa de terceros.
La Justicia liberó ayer a un carnicero de la localidad de Béccar que había sido detenido el pasado martes acusado de matar de un balazo a uno de los dos delincuentes para impedir el asalto a una mujer. La medida fue adoptada por el fiscal de San Isidro, Eduardo Rodríguez, quien indagó a Héctor Padilla por el homicidio del asaltante y dispuso que recupere su libertad porque se puso a disposición de la Justicia y no existe peligro de que se dé a la fuga.

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El fiscal Rodríguez le adelantó al juez de Garantías de la causa, Orlando Díaz, que no pediría la prisión preventiva del carnicero. Padilla fue indagado ayer, acusado del asesinato de Claudio Nelson López, de 23 años, uno de los dos ladrones que el sábado último intentó arrebatarle la cartera a una mujer de 33 años que esperaba el colectivo en Béccar.

  • Figura

  • Al momento de ser detenido se supo que el disparo lo hizo «al aire» y no contra el ladrón que cayó muerto. La figura legal que podría emplearse para este caso es la de inimputabilidad por legítima defensa de terceros, establecida en el inciso séptimo del artículo 34 del Código Penal. Este inciso dice que no es punible «el que obrare en defensa de la persona o derechos de otro, siempre que concurran una agresión ilegítima y la necesidad racional del medio empleado para impedirla o repelerla».

    Una decisión judicial que tiene algunas interpretaciones encontradas porque si bien en este caso se constató la autenticidad de los dichos de Héctor Padilla, bien puede algún juez proceder a su aplicación cuando el imputado haga justicia por sus propios medios, aunque en este caso los letrados coinciden en señalar que puede ser permitida su aplicación «como excepción».

    El hecho ocurrió cuando Adriana Verónica Gabriela Lucero, una empleada que reside en Béccar, se disponía a tomar un colectivo en una plazoleta situada en Guido y Roma de esa localidad sanisidrense. La mujer fue abordada por dos jóvenes delincuentes que intentaron arrebatarle la cartera y la arrastraron por el piso.

    Según contó ayer Lucero a la prensa, mientras estaba tirada en el suelo escuchó un par de disparos y los dos ladrones huyeron corriendo hacia los pasillos de la villa San Cayetano. Uno de ellos, un joven de 23 años con antecedentes penales, cayó muerto a pocos metros del asentamiento, con un balazo que le atravesó la zona abdominal. La propia concubinadel fallecido contó a los investigadores que su pareja había purgado hasta 2004 una condena por robo en el penal bonaerense de Sierra Chica. El carnicero llamó a la Policía, entregó una pistola calibre nueve milímetros y quedó alojado en la subcomisaría de La Cava, donde pasó la noche detenido hasta que ayer salió en libertad, y fue esperado por sus vecinos que lo saludaron como «un verdadero justiciero».

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