La beba que fue dada por muerta el lunes último, poco después de nacer con 22 semanas de gestación y 660 gramos, falleció esta tarde en el hospital del Gran Buenos Aires donde permanecía en estado crítico, mientras se investiga la causa de la aparición tardía de sus signos vitales tras el nacimiento.
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El deceso ocurrió en el Policlínico Santamarina, de la localidad de Monte Grande -sur del conurbano-, en cuya morgue un empleado advirtió ese día que la niña estaba con vida, dijo Mario Polzella, director médico del establecimiento.
"A las 15:10 se constató la muerte de la chiquita, causada por inmadurez multiorgánica, que le provocó un paro cardíaco", indicó el médico, y aseguró que se debió a que "era una beba muy prematura, por lo que todos los esfuerzos que se realizaron fueron infructuosos".
"La inmadurez de los órganos, algunos de los cuales no funcionaban, no permitió que sobreviva. El riesgo que corría era muy alto y los padres lo sabían. Con 22 semanas de gestación es casi imposible la viabilidad del caso", aseguró.
El médico señaló que "no tiene que ver con el hecho de que se la envió a la morgue" y adelantó que se iniciará "un sumario de investigación para llegar a un diagnóstico científico".
El objetivo, dijo, es "descubrir por qué se realizó muy tardíamente la aparición de los signos vitales" en la recién nacida y explicó que también se hará un peritaje médico-anatómico, "para averiguar las causales que desencadenaron la amenaza de aborto" en la madre.
Esta mujer, de 22 años, quien reside cerca del centro de salud, fue internada con amenaza de aborto durante su quinto mes de gestación y debió ser atendida en un parto de urgencia.
Según Polzella, "el parto se realizó con éxito, pero al recepcionar a la criatura se advierte que no presenta ningún signo vital; se le efectúan todas las actividades de ranimación y al cabo de 40 minutos no hay ningún tipo de respuesta".
"A la hora se procede a trasladarla a la morgue del hospital. Eran las 8 y 40", relató el directivo, una hora después de su nacimiento.
Al mediodía, uno de los morgueros del hospital, Juan Abarca Cabello, ingresó a la morgue para recibir un cadáver y al escuchar un gemido pensó que era un gatito, pero pronto advirtió que era un "llantito muy suave", dijo.
"Abrí la cámara refrigeradora y vi la cajita en la que había una bebita, le pegué un soplido, no sé por qué, fue instintivo, y la chiquita se puso a llorar", contó a Télam.
Abarca Cabello destacó que la cámara estaba sin frío, porque "se encontraba en reparaciones desde el día anterior para ponerle gas", y en cuanto escuchó a la beba dio aviso y la llevaron a Neonatología, pero "después reaccioné y quedé como shockeado".
La beba fue llamada Brisa Milagros y, según Polzella, no existió mala praxis por parte de los médicos que la atendieron, pero "iniciamos un sumario investigativo para poder llegar a una explicación científica de lo que sucedió".
"No tenemos conocimiento de un caso así", dijo, y añadió que "los signos vitales pueden aparecer a posterior, dentro de los 40 minutos de reanimación, pero esto ha sido una aparición muy tardía".
Polzella indicó que "generalmente la sobrevida con esa edad gestacional es prácticamente una en un millón, es muy probable que en esos casos no se logre la maduración de los órganos como para sobrellevar la vida".
Para medir los signos vitales, continuó, "hay parámetros que se evalúan, como el ritmo cardíaco, la actividad respiratoria, la coloración de la piel, el tonismo muscular, la temperatura corporal, las reacciones neurológicas".
El médico precisó que al nacer la niña fallecida hoy "se realizaron todas las maniobras de reanimación necesarias" y que la madre, a quien se le dio el alta ayer, "sabe en qué condiciones nació la beba y estuvo en todo momento informada y contenida".
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