Crisis es la palabra que más se escuchó en el ambiente gastronómico en los últimos meses. Pese a las dificultades, la esperanza del sector está puesta en que la semana que viene, o a la sumo la siguiente, comience la etapa de apertura de los locales, según explicaron desde la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés (AHRCC).
Gastronómicos esperan abrir la próxima semana con un "take away ampliado"
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La misma, cuenta con varias fases: la primera, habilitará la posibilidad de poner mesas y sillas en las veredas, pero sin servicio de camarero, lo que las autoridades porteñas denominan “take away ampliado”. Pese a la situación actual, esta etapa se ve en el horizonte y se podría comenzar a concretar en los próximos días. Solo cabe esperar la autorización del Gobierno de la Ciudad, quien definirá la fecha exacta.
Cabe recordar que la modalidad de “take away” funciona actualmente, pero sin la posibilidad de sentarse en un local. De todas maneras, el monto de facturación que esto representa hoy para los restoranes o bares es mínimo.
La siguiente etapa, con fecha indefinida, permitirá el servicio de camarero. La tercera, ya involucrará un aforo más importante de clientes en su interior (25% de la capacidad). Luego, se aumentará ese número hasta llegar al 50% de la capacidad permitida. Finalmente, la última etapa, que aún figura lejana, es la de la normalidad.
De a poco, el sector gastronómico se entusiasma con esta leve apertura. Los últimos cuatro meses fueron de enormes desafíos, donde la búsqueda por sobrevivir y reinventarse acaparó toda la atención. Comida envasada al vacío, tragos a domicilio, especialidades caseras y una variedad de platos son los que figuran hoy en el actual mercado.
El protocolo presentado por las cámaras empresarias del sector para cuando abran los locales de comida, incluye entre varias medidas, la obligatoriedad de establecer una distancia mínima de 2 metros entre las personas y de no poder hacerlo colocar mamparas, paneles de vidrio, etc. El uso obligatorio de tapabocas e higiene de mano para todo el personal, la desinfección de las superficies y ventilación de los ambientes, entre otros.
Pese a la proximidad de la apertura, muchos restaurantes quedaron en el camino, incluso lugares históricos y de renombre. Se calcula que unos 1.200 bares, restaurantes, confiterías, locales de comidas rápidas y pizzerías cerraron sus persianas desde que comenzó el aislamiento.




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