Vecinos se movilizaron contra el plan oficial para transformar el Casco Histórico porteño

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La campaña del gobierno porteño denominada "la transformación no para" estaría acelerando el proceso de expulsión de los residentes y de los comercios tradicionales para convertirlo en un gran polo gastronómico y de entretenimiento destinado al turismo, señalan los damnificados.

Vecinas y vecinos de San Telmo y Monserrat realizaron una protesta para resistir “la destrucción” del Casco Histórico porteño como consecuencia de las obras del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que encabeza Horacio Rodríguez Larreta, en una zona de alto valor patrimonial y señalaron que el proyecto oficial dará lugar a un “polo gastronómico” para turistas que expulsará a residentes y comerciantes.

El reclamo vecinal transcurrió en la intersección de Independencia y Bolívar, donde se congregaron con la consigna “El Casco Histórico se preserva, no se transforma” para rechazar las tareas que emprendió la gestión local, que incluyen intervenciones urbanas como el reemplazo de calles asfaltadas por un adoquinado y el retiro de los desniveles entre la vereda y la acera.

“El Gobierno de la Ciudad avanza sobre el Casco Histórico con el objetivo de transformar a San Telmo en un gran polo gastronómico destinado al turismo, lo que expulsará a las familias y a los pequeños comerciantes”, explicó a la prensaMaría Eva Koutsovitis, ingeniera y referente barrial.

“Con las obras, se va avanzar en el espacio público ensanchando las veredas y nivelándolas con las calzadas para poder potenciar la actividad gastronómica”, precisó la experta en temas urbanos que también integra el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas y el “Movimiento: la Ciudad Somos Quienes la Habitamos”.

Por su parte, Mariel Arandia, fundadora de la asociación “Barrios Históricos Vivos”, indicó que “esta no es la primera vez que el Gobierno porteño nos quiere instalar este tipo de shoppings a cielo abierto, pero esta vez la diferencia es que directamente vinieron y ejecutaron la obra”.

“Estas modificaciones en el espacio público se realizan en clara violación a la normativa que regula el Área de Protección Histórica”, señalaron desde la asociación barrial y afirmaron que existe un “descontrol en el uso del espacio público” que surgió tras la salida del aislamiento de la pandemia del coronavirus.

“La campaña del gobierno porteño denominada ´la transformación no para´, a través de intervenciones urbanísticas, en el espacio público y en el transporte, está acelerando el proceso de gentrificación (expulsión) de los residentes y de los comercios tradicionales para convertirlo en un gran polo gastronómico y de entretenimiento a cielo abierto destinado principalmente al turismo y no a sus residentes permanentes”, destacaron.

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