15 de abril 2005 - 00:00
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Trabajadores del Garrahan, en plena protesta. Debido al conflicto gremial, debieron
ser reprogramadas intervenciones para el año próximo.
El ministro coincidió con el jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra (quien tuvo una esporádica aparición sobre un problema que afecta seriamente a un hospital que la Ciudad de Buenos Aires). Comparte la posición del gobierno nacional pues atiende a la mayoría de los porteños que concurren al sistema público, además de gran número de niños del interior del país. Señaló que el aumento de 70% es una exageración, ya que dichos trabajadores «cobran los sueldos más altos del sistema de salud».
En lugar de Ibarra, preocupado en recolectar firmas para el plebiscito, acudió su secretario de Salud, Adolfo Stern, quien calificó el paro de «salvaje, por cuanto estos trabajadores están negándose a prestar servicio justamente a una población vulnerable como son los pacientes pediátricos».
Ante las acusaciones oficiales, el secretario general de ATE Capital, Leopoldo González, desmintió que no se estén cumpliendo con las urgencias médicas y denunció «una campaña de terror en contra del sindicato». El gremialista dramatizó con que «acá no se va a morir ningún chico por falta de atención médica» y defendió la huelga como una medida de fuerza orgánica votada por las bases de una organización gremial (que en el orden nacional preside Víctor De Gennaro), un ex aliado de Néstor Kirchner para su proyecto transversalista. Ahora se pasó a la oposición, cuando el Presidente privilegió a la CGT de Hugo Moyano, José Luis Lingieri y Susana Rueda. El paro de ATE está apoyado por varias organizaciones y sellos de ultraizquierda.
El funcionamiento del hospital, hasta anoche, era complicada y tendía a agravarse con el correr de las horas. «La gente tiene miedo», graficó el presidente del Consejo de Administración, Alberto Goldberg en relación con el difícil estado que soportan los médicos y los familiares de pacientes. «Estos y sus padres se aguantan la situación porque es el único lugar al que pueden recurrir. Es un insulto a un grupo social de la población, y tienen a los pacientes de rehenes», agregó el funcionario.
El Garrahan es un hospital nacional y, como tal, atiende los casos de alta complejidad de niños y de adolescentes de todo el país.



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