15 de abril 2005 - 00:00

Grave: suspenden cirugías en el Garrahan por huelga

Trabajadores del Garrahan, en plena protesta. Debido al conflicto gremial, debieronser reprogramadas intervenciones para el año próximo.
Trabajadores del Garrahan, en plena protesta. Debido al conflicto gremial, debieron ser reprogramadas intervenciones para el año próximo.
La reprogramación de unas 20 cirugías, de las cuales tres son cardiovasculares, que debían realizarse ayer en el Hospital Garrahan, donde hay más de 400 niños internados, fue el punto más grave del conflicto gremial que mantiene el sindicato ATE con el Ministerio de Salud Pública en demanda de 70% de aumento para los trabajadores de la salud en ese nosocomio.

Anoche, el Ministerio de Trabajo analizaba con declarar ilegal la medida de fuerza debido a que el gremio no cumplió con la conciliación obligatoria que impuso la cartera laboral. Hasta ese momento, la situación se calificaba como de emergencia debido a la paralización de actividades durante 72 horas iniciada a la cero hora de ayer.

El ministro de Salud, Ginés González García, acusó a los trabajadores del Garrahan de estar haciendo un paro «por fuera del marco legal» y los responsabilizó de haber impedido la entrada de tres inspectores del Ministerio de Trabajo que fueron para verificar si se cumplían las guardias mínimas. Tampoco los huelguistas que se habían apostado en las afueras, pero controlaban todo el interior del nosocomio dejaron ingresar a una persona que se identificó como fiscal de Instrucción.

Sin embargo, hasta anoche, no se conocía la apertura de ninguna causa judicial, aunque trascendió en tribunales que se estaba preparando una denuncia penal de abandono de persona.

• Coincidencia

La dirección médica del hospital informó que las tres intervenciones cardiovasculares que debían realizarse ayer fueron reprogramadas para 2006. El médico Daniel Toer dijo que «debido a la cantidad de urgencias que tiene este hospital (unos 40 casos por día), las operaciones programadas que no se efectúan deben ir al fondo de la lista». González García pidió la aplicación de la ley con todo rigor. «No es un problema de capacidad de negociación, sino que no se puede poner a los pibes en el campo de batalla para extorsionar», dijo el ministro, para quien la medida de fuerza tiene razones más ideológicas que no son laborales».

El ministro coincidió con el jefe de Gobierno,
Aníbal Ibarra (quien tuvo una esporádica aparición sobre un problema que afecta seriamente a un hospital que la Ciudad de Buenos Aires). Comparte la posición del gobierno nacional pues atiende a la mayoría de los porteños que concurren al sistema público, además de gran número de niños del interior del país. Señaló que el aumento de 70% es una exageración, ya que dichos trabajadores «cobran los sueldos más altos del sistema de salud».

En lugar de Ibarra, preocupado en recolectar firmas para el plebiscito, acudió su secretario de Salud, Adolfo Stern, quien calificó el paro de «salvaje, por cuanto estos trabajadores están negándose a prestar servicio justamente a una población vulnerable como son los pacientes pediátricos».

Ante las acusaciones oficiales, el secretario general de ATE Capital,
Leopoldo González, desmintió que no se estén cumpliendo con las urgencias médicas y denunció «una campaña de terror en contra del sindicato». El gremialista dramatizó con que «acá no se va a morir ningún chico por falta de atención médica» y defendió la huelga como una medida de fuerza orgánica votada por las bases de una organización gremial (que en el orden nacional preside Víctor De Gennaro), un ex aliado de Néstor Kirchner para su proyecto transversalista. Ahora se pasó a la oposición, cuando el Presidente privilegió a la CGT de Hugo Moyano, José Luis Lingieri y Susana Rueda. El paro de ATE está apoyado por varias organizaciones y sellos de ultraizquierda.

El funcionamiento del hospital, hasta anoche, era complicada y tendía a agravarse con el correr de las horas.
«La gente tiene miedo», graficó el presidente del Consejo de Administración, Alberto Goldberg en relación con el difícil estado que soportan los médicos y los familiares de pacientes. «Estos y sus padres se aguantan la situación porque es el único lugar al que pueden recurrir. Es un insulto a un grupo social de la población, y tienen a los pacientes de rehenes», agregó el funcionario.

El Garrahan es un hospital nacional y, como tal, atiende los casos de alta complejidad de niños y de adolescentes de todo el país.

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