Guillermo Sala, el padre de la niña que ayer fue robada y recuperada en la ciudad bonaerense de Chacabuco, dijo que "nos volvió el alma al cuerpo" cuando recibieron la información de que había aparecido la beba.
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"A todos nos volvió el alma al cuerpo cuando apareció Pía", dijo el joven papá, de 20 años y señaló que no tenían idea de lo que había sucedido con la pequeña, cuando desapareció llevada por una mujer, desde el hospital Nuestra Señora del Carmen de esa ciudad, del norte bonaerense de 55.000 habitantes.
"Ahora que volvió estamos felices", señaló Guillermo conmovido, desde la puerta de su casa, donde su esposa, Lucía Graduazzo, de 26 años, descansaba después de la dura jornada de ayer. La joven "está con asistencia psicológica porque no cayó bien aún de todo lo que pasó", dijo.
Sala dijo que "en el momento en que nos trajeron a la nena de nuevo volvimos a respirar" y contó que esta mañana cuando volvieron del hospital con la niña "toda la familia se puso a llorar de emoción, porque mi nena ayer nació de nuevo".
La abuela de Pía, Fabiana de Sala, dijo que "uno siempre ve por los noticieros cuando pasan estas cosas y se lamenta, pero le tiene que pasar a uno para saber la angustia y desesperación que se vive".
"Le agradezco a todos los vecinos, a los amigos y a los medios locales y nacionales que se preocuparon y movilizaron para colaborar en la búsqueda de Pía, ahora solo esperamos que se haga justicia con los responsables", dijo la mujer.
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