Promueven tarifa social de Internet y liberar datos móviles

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Legisladores avanzan sobre la brecha tecnológica. Más del 47% de los hogares con niños y adolescentes no cuentan con conexión a Internet.

Según el informe “Desigualdades Sociales en Tiempos de Pandemia” del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA), el déficit de acceso a la información en la infancia y adolescencia en tiempos de pandemia adquiere una relevancia mayúscula y especialmente en términos de desigualdad social. “Una parte muy relevante de esta población (48,7%) no tiene PC en sus casas y el 47,1% no tiene acceso a servicio de Internet, determina la encuesta.

Un servicio escencial

“Nos preocupa la enorme desigualdad que existe en las aulas virtuales o para acceder a los contenidos”, señaló el diputado nacional, Marcelo Orrego, impulsor de la iniciativa. “Hoy la señal debe ser considerada un servicio esencial”, dijo el presidente del bloque Producción y Trabajo en la cámara baja, que promueve este proyecto para establecer una tarifa social de Internet, con los mismos criterios y requisitos que se establecen para subsidiar los servicios públicos, como la luz y el gas.

“También los servicios de datos móviles en teléfonos deberían ser identificados como un servicio esencial para garantizar el apoyo educativo en medio del aislamiento social, preventivo y obligatorio”, sostuvo Orrego.

Lo expuesto se alinea con las propuestas de la UNESCO para garantizar la educación online durante la pandemia, con carácter inclusivo. En este aspecto, el organismo internacional insiste en la necesidad de aplicar medidas que garanticen el acceso a la educación digital por parte del alumnado con discapacidad o que proviene de familias de ingresos bajos a quienes deberían facilitarles un acceso a Internet.

"Una de las cosas que tenemos que garantizar en la Argentina es la igualdad de oportunidades para todos los chicos del país. Entonces, tienen que tener las herramientas. Ese es el país que soñaron los que lo fundaron, no importa donde naciste ni en qué condición. El proyecto va en esa dirección pero no en conceptos sino en hechos y políticas públicas concretas. Garantizar lo que el proyecto propone es asegurar esa Argentina que queremos y necesitamos", considera Héctor Stefani, uno de los diputados cofirmantes del proyecto.

En primera persona

La problemática aqueja no sólo a los alumnos. “Los profesores tampoco estábamos preparados. De un día para el otro nos dijeron que entrábamos en Aislamiento Obligatorio y nos tuvimos que adaptar como pudimos. Hay muchos docentes mayores de edad que están sin trabajar, porque no manejan la tecnología y no es sencillo para ellos subir un video o un PDF. No lo saben hacer, no tienen la formación”, analiza Gabriel Zorrilla, profesor de Construcción y Electricidad en la Escuela Técnica número 30 Norberto Piñero de Almagro.

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“Si antes de la pandemia existía una brecha entre la educación estatal y la privada, el Covid-19 la agrandó mucho más. La desigualdad hoy es enorme, abismal”, sostiene la docente Perla Cisneros.

“Si antes de la pandemia existía una brecha entre la educación estatal y la privada, el Covid-19 la agrandó mucho más. La desigualdad hoy es enorme, abismal”, sostiene la docente Perla Cisneros.

“Hay educadores que no tenemos internet o tenemos muy mala conexión, como es mi caso. Yo tengo que irme cuatro días a la semana a una estación de servicio que queda a ocho cuadras de casa para conectarme con buena señal de wifi y poder dar clases”, confiesa una maestra de historia de un colegio de la localidad bonaerense de Moreno. “Tampoco cuento con un paquete de datos móviles que me permita realizar las tareas desde casa. No tengo dinero para pagarlo en este momento”, admite la mujer.

Perla Cisnero, profesora de Artes Visuales en Jose C. Paz, hace un análisis duro. “Esta nueva y forzada era virtual de la educación desnudó muchísimo más las falencias del sistema educativo estatal. Los docentes tuvimos que reformular la planificación y adaptarla a este contexto. De todos los contenidos que teníamos planificados a principio de año no vimos uno solo. Como docente siento que fracasé, y es muy triste”, confiesa Cisnero.

“No todos tenemos los mismos recursos. Hay docentes que no tenían wifi y tuvieron que pedirla –y pagarla de su bolsillo- para poder trabajar desde sus casas. Hay una gran cantidad de alumnos que quieren cumplir con la tarea pero no tienen las herramientas para hacerlo. Es una situación muy angustiante”, continúa la docente.

Cisnero cuenta que “en José C Paz, San Miguel y Malvinas Argentinas está tan colapsada internet que no se puede llevar a cabo una clase por Zoom. Hay padres que mandan la tarea de sus hijos desde sus trabajos, porque en sus hogares no tienen wifi y no pueden mandar un mail”.

“Classroom, un fracaso”

La realidad del sistema educativo virtual en los colegios estatales es preocupante. “A los alumnos de un curso entero todavía no les vi la cara. En otra clase que tiene 36 alumnos, hay 4 chicos que ni yo ni las autoridades del colegio sabemos donde están. De los restantes, sólo 14 mandan tareas por Classroom, el resto por Whatsapp. Los docentes les dimos nuestros números de teléfono a los alumnos, cruzamos una barrera impensada. Pero era una necesidad y accedimos”, confiesa.

“El sistema de Classroom es un fracaso. El objetivo era que afianzáramos el vínculo con nuestros alumnos. No solamente no lo afianzamos sino que nos alejamos muchísimo, porque la mayoría se queda afuera de todo”, agrega y cierra con una frase contundente: “Si antes de la pandemia existía una brecha entre la educación estatal y la privada, el Covid-19 la visivilizó mucho más. La desigualdad hoy es enorme, abismal”.

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