Irak: al menos 27 muertos en varios atentados

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Por lo menos 27 personas murieron en diversos ataques lanzados por insurgentes contra las fuerzas iraquíes y norteamericanas en el norte de Irak este domingo, mientras las fuerzas de seguridad continuaban sus operaciones en el sur de Bagdad.

El ataque más sangriento fue perpetrado por un kamikaze que detonó los explosivos escondidos en un camión fuera de una estación de policía cerca de Tikrit, matando a 12 policías y prisioneros e hiriendo a otras 25 personas, dijo el comandante del área policial.

Más al norte, cerca de la frontera con Siria, insurgentes emboscaron a un autobús que trasladaba a nuevos reclutas de la fuerza de seguridad en la frontera iraquí y mataron a balazos a ocho personas, todos los que viajaban en el vehículo.

La violencia en el norte de Irak es un sombrío recordatorio de que la seguridad de las provincias es una meta lejana pese al nuevo plan de seguridad de Estados Unidos e Irak para frenar la violencia confesional en Bagdad.

El teniente coronel de la policía Hur Baz dijo que 12 personas murieron cuando una bomba escondida en un camión destruyó su cuartel en el pueblo de Al Dawr, una zona donde abundan los simpatizantes del ex dictador Saddam Hussein, ejecutado el 30 de enero.

Al menos 25 personas resultaron heridas, incluidos policías, detenidos y vistantes civiles de la comisaría, precisó.

"Excavadoras mecánicas tratan de levantar los escombros caídos, rescatar a los muertos y heridos. La operación de rescate continúa, y hay fuerzas iraquíes y estadounidenses en el lugar", relató Baz.

Una bomba más pequeña explotó junto a una ruta más al norte, en el mismo pueblo natal de Saddam Hussein, Tikrit, y mató a dos transeúntes, dijo la policía.

Un grupo de flamantes guardias fronterizos había firmado sus nuevos contratos en el pueblo de Rabiaa y se dirigía a su nueva base en el sur cuando hombres armados atacaron su minibús con armas automáticas, matando a todos los que estaban a bordo, dijo el oficial regional Jasim Mohamed.

Otros ataques en la cercana capital provincial de Mosul dejaron cinco muertos, tres de ellos policías, señaló el oficial médico Mohamed Ahmed.

Los miembros de las fuerzas de seguridad iraquíes son un blanco preciado de los insurgentes sunitas, que se oponen al gobierno de unidad dirigido por los chiitas y a sus auspiciantes estadounidenses.

Más cerca de la capital, en la provincia de Diyala, un soldado estadounidense murió en un enfrentamiento de su unidad con insurgentes, anunció el ejército estadounidense en un comunicado.

En Bagdad, una fuerza conjunta iraquí-estadounidense intensificó su avance en zonas insurgentes con la meta de desbaratar redes de combatientes ilegales y limpiar distritos que se han convertido en territorios inaccesibles durante un año de feroces combates.

El ejército dijo que en una semana, hasta el viernes pasado, había arrestado a 140 sospechosos de insurgencia en la capital y sus alrededores, y que había construido dos bases urbanas fortificadas para alojar a tropas iraquíes y estadounidenses.

Helicópteros de combate Apache patrullaban en círculos estrechos el este de Bagdad, un día después de que los insurgentes atacaron una de las nuevas bases en el distrito de Adhamiyah y fueron repelidos por 40 minutos de fuego de artillería.

El ataque fue una señal de que los insurgentes están dispuestos a desafiar a las tropas estadounidenses y la doctrina de seguridad del general estadounidense David Petraeus, que asumió el sábado el control de la Fuerza Multinacional de 140.000 tropas en Irak.

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