Hoy y mañana la comunidad judía celebra Pesaj, que si bien recibe la traducción literal de Pascua judía, poco tiene que ver con la fecha cristiana en su contenido, aunque ambas conmemoren momentos que combinan dolor con alegría. La comunidad judía recuerda la expulsión de los judíos de Egipto, el sufrimiento de sus antepasados durante la esclavitud en el desierto a manos de los egipcios, pero también festeja por la redención que finalmente llegó tras las plagas y las enfermedades.
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Durante el «seder de Pesaj» (cena de Pesaj), la familia se reúne a leer la «hagadá», libro donde figuran las instrucciones o pasos a seguir formulados por los sabios de la Cabalá y que fueron transmitidos y repetidos de generación en generación.
Entre los principales ritos figuran la prohibición de comer alimentos que contengan levadura y el reemplazo del pan por la «matzá» (pan sin levadura). Esta costumbre se remonta a la noche en que los judíos fueron liberados de la esclavitud en Egipto. Tal el anhelo de libertad y el apuro por escapar que no hubo tiempo ni siquiera para dejar levar el pan. Lo único que pudieron preparar para la travesía fue un pan chato no leudado.
La «keará de Pesaj» es el plato que encabeza la cena y del que sólo se prueban los ingredientes, antes de la cena. Sus elementos son el huevo duro (simboliza la fuerza con la que contó el pueblo judío para sobrellevar los años de esclavitud y se come antes de la cena), cuello de pollo (en recuerdo al sacrificio), hierbas amargas o «maror» (simboliza la amargura provocada por los egipcios a los judíos), mezcla de manzanas, vino y nueces o « jaroset» (recuerda la argamasa que tenían que hacer los judíos para construir las obras de Egipto). Se suele comer pescado, pollo y todo tipo de tortas, siempre que estén cocinadas con masa sin levadura.
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