7 de mayo 2010 - 23:31

Justicia ratifica que fumar marihuana en la calle es un delito

La justicia revocó tres sobreseimientos
La justicia revocó tres sobreseimientos
La Cámara Federal porteña consideró que fumar cigarrillos de marihuana en la vía pública, en los casos en que afecte a terceros o implique un "riesgo a la salud pública", sigue siendo un delito.

Así lo consideraron los camaristas Horacio Cattani y Martín Irurzun, de la Sala II del Tribunal, en tres resoluciones distintas por medio de las cuales se revocaron sobreseimientos dictados en primera instancia por la jueza federal María Servini de Cubría.

Todos los sobreseimientos habían sido apelados por la fiscal general adjunta Eugenia Anzorreguy de Silva, quien entendió que "la tenencia de estupefacientes, por pequeñas que sean las dosis, implica un hecho ilícito conforme fuera clarificado por la Ley 23.737" , la cual es conocida como "ley de drogas".

En uno de los casos, los jueces revocaron el sobreseimiento de Joel Domínguez Ojeda, quien fuera encontrado el 29 de junio de 2009 fumando marihuana en Plaza San Martín, "configurando una situación de riesgo a la salud pública".

Además, revocaron los sobreseimientos de Alejandro Burgos, Pedro Caballero y Lucas Meneses: todos ellos sorprendidos fumando marihuana en un furgón de un tren en la estación de Plaza Miserere, el 17 de junio último.

En este último caso, la fiscal de Cámara mostró su desacuerdo respecto a que "el suceso criminoso traído a estudio no ha trascendido la esfera privada".

Para la fiscal, "la trascendencia a terceros y la afectación al bien jurídico 'salud pública' se vieron totalmente vulnerados".

"A diferencia de lo que sostiene el magistrado instructor, advertimos que la tenencia de drogas que se imputa, configuró una situación representativa de riesgo a la salud pública", entendieron los camaristas al revocar los sobreseimientos.

El año pasado, la Corte Suprema de Justicia había despenalizado la tenencia para consumo de marihuana en el ámbito privado y sin la presencia de menores.

En esa resolución, los jueces del Alto Tribunal habían fijado que seguía siendo delito cuando el consumo de dicha sustancia u otra trascienda el ámbito de la privacidad o bien cuando se afecte a terceros.

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