4 de noviembre 2006 - 00:00
La reina Isabel no iría a la apertura del Parlamento por el peso de la corona que debe llevar
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Durante ese encuentro de pompa y tradición, que dura dos horas, la reina ingresa con su capa de armiño, la corona imperial y el cetro de diamantes al trono dorado de la Cámara de los Lores, donde lee los planes del gobierno para el próximo período legislativo.
Ese documento está escrito por funcionarios de la residencia oficial de Downing Street, bajo las órdenes del primer ministro de turno, en este caso Tony Blair.
Para cada ocasión, la monarca debe viajar desde el Palacio de Buckingham hasta el Parlamento de Westminster en un carruaje dorado, restaurado en 1989 por problemas con la suspensión.
Además de la corona imperial, que cuenta con 2.868 diamantes, 273 perlas, 17 zafiros, 11 esmeraldas, cinco rubíes, y el Zafiro de St.
Edward, tomado del anillo medieval de Eduardo el Confesor, la reina debe lucir el collar por la Orden del Garter, instaurado por el rey Eduardo III en el siglo XIV.




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