28 de julio 2005 - 00:00

La Rural: más entusiasmo de la gente que inversiones en stands

Ayer, miércoles, el abundante público prenunciadías de concurrencia masiva en La Rural.
Ayer, miércoles, el abundante público prenuncia días de concurrencia masiva en La Rural.
Lo único que tiene en común esta nueva Exposición Rural 119ª en Palermo en relación con las de 6 u 8 años atrás es el entusiasmo del público que ya la invade y lo hará mucho más el fin de semana. En épocas de esplendor la gente llegaba a 600.000 personas sólo el domingo de jineteada. Ningún espectáculo público en la Argentina -ni el fútbol de las canchas-convoca tanta gente en un día. Pero, en contraste, esta exposición que acaba de habilitarse hasta el martes 2 de agosto está pobre en casi todo lo demás. Hasta en la seguridad hay decadencia: de la playa de estacionamiento se robaron una 4x4 Toyota con una nueva estratagema que hay que aprender para cuidarse. El que deja el ticket de entrada a la playa sobre la luneta delantera para recordarlo termina perdiéndolo y es cómplice. No se sabe cómo los cacos le abren el vehículo, le toman el ticket, se lo escanean, pagan en boletería y luego se llevan el auto que más les gusta. Así ocurrió.

El juez de Buenos Aires Roberto Gallardo, de hechos detonantes (quiso cerrar el casino del puerto, intervino dos escuelas y le embargó el sueldo al jefe de la Ciudad, Aníbal Ibarra, entre otros hechos) mantuvo inhabilitado demasiado tiempo el famoso foso del predio palermitano y ahora es un gran hueco cuando antes se veían pickup subiendo empinadas lomas y cruzar fango llevando alegre público. Tampoco se ven autos girando en lo alto, ni los dirigibles de otras épocas. El mayor cartel de stand es el de la abnegada provincia de Formosa que otrora ni estaba. Los restoranes ya no sirven chivito y asan mal los cerrados. En los abiertos la gente come mejor pero tirita de frío.

El campo está enojado con las retenciones, obviamente, pero no se retrajo: ingresó 8% más de animales para exhibir y rematar que el año pasado. La industria está pobre en stands. Claro, soportan que el gobierno les recargue todos los aumentos energéticos para no afectar, por electoralismo, a los hogares; Carlos Tomada desde el Ministerio de Trabajo y Eugenio Zaffaroni desde la Corte golpearon demagógicamente a la industria (y al comercio) al dejarla sin cobertura para accidentes de trabajo que desangran a las fábricas y las saturan de juicios; Alberto Abad, de la AFIP, no sabe más qué inventarle contra las empresas (las que pagan) para extraerle más fondos y al que no le guste que proteste en un juicio arriesgando 3% mensual de recargo y con una Justicia que hoy maneja Horacio Verbitsky para el gobierno, y Roberto Lavagna les quiere congelar precios. ¿Pueden en este contexto volver las industrias a su antiguo esplendor de stands y regalitos para el público?

Igual el argentino ama su exposición rural anual y el enamoramiento no se cansa.

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