Groenlandia y la Antártida perdieron alrededor de 11,3 billones de toneladas métricas de hielo desde 1979, según un nuevo estudio científico basado en datos de 27 satélites. La pérdida equivale a unos 11,3 cuatrillones de litros de agua y contribuyó a elevar cerca de 3,1 centímetros el nivel global de los océanos.
La investigación, publicada en la revista Scientific Data, señala que el calentamiento del planeta está acelerando este proceso. Los científicos descubrieron que cinco sextas partes de la pérdida no se deben directamente al aire más cálido, sino al avance de aguas más calientes que desgastan las capas de hielo desde abajo y los costados, mientras los glaciares descargan hielo en el océano.
“Las capas de hielo se están derritiendo rápidamente. Estamos derritiendo las regiones polares, el nivel del mar está subiendo en todo el mundo y eso agravará la vulnerabilidad de las regiones costeras”, indicó Eric Rignot, científico de la Universidad de California en Irvine y coautor del estudio.
Los efectos ya alcanzan a las zonas costeras. Ines Otosaka, autora principal de la investigación, explicó que por cada centímetro de aumento del nivel del mar, entre 2 y 3 millones de personas más pueden sufrir inundaciones al menos una vez al año.
El estudio revela que la pérdida de hielo se aceleró especialmente durante la década de 2010.
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El deshielo de la Antártida se acelera y podría continuar durante décadas
El análisis muestra que el deshielo se intensificó especialmente durante la década de 2010. Aunque entre 2020 y 2023 hubo una pausa temporal, los investigadores consideran que estuvo relacionada con variaciones meteorológicas y no con un cambio de tendencia. En la Antártida Oriental, por ejemplo, las nevadas récord compensaron parte de las pérdidas de la región occidental.
“Esto es algo que debe preocupar porque muestra que los cambios van con décadas de retraso respecto del calentamiento global, lo que significa que podemos esperar que continúen durante décadas más —incluso si logramos dejar de calentar el planeta”, advirtió Andrew Shepherd, coautor del estudio.