8 de julio 2005 - 00:00

Londres: doble récord batió El Canaletto

«El Gran Canal, vista nordeste del palacio Balbi desde elPuente del Rialto», paisaje de El Canaletto que se vendióayer en u$s 32,5 millones; en otra subasta, se pagaronu$s 20 millones por otra obra del artista barroco.
«El Gran Canal, vista nordeste del palacio Balbi desde el Puente del Rialto», paisaje de El Canaletto que se vendió ayer en u$s 32,5 millones; en otra subasta, se pagaron u$s 20 millones por otra obra del artista barroco.
Ayer, el artista veneciano El Canaletto batió un doble récord en Londres. La casa Sotheby's vendió uno de sus célebres paisajes venecianos, «El Gran Canal, vista nordeste del palacio Balbi desde el Puente del Rialto», en alrededor de 32,5 millones de dólares (18,6 millones de libras) y superó así el récord alcanzado el miércoles en Christie's, también de Londres, donde un postor pagó 20 millones de dólares por «El Bucintoro en el Molo el día de la Ascensión».

Un dato importante es que el Canaletto de Christie's formaba parte de la colección del empresario portugués Antonio Champalimaud, dueño de uno de los mejores conjuntos del mundo del siglo XVIII en el mundo. Y en las subastas, la proveniencia es un elemento clave para el comprador, ya que agrega un plus a la obra que se traslada a los precios.

El total de la venta de Champalimaud, 68,4 millones de dólares, es la segunda cifra más alta obtenida en Europa para un solo dueño, sólo superada por los Rothschild.

• Magia

El encanto de las vedutte de El Canaletto, al igual que el de estas dos pinturas que alcanzaron precios récord, reside en que capturan la magia de la luz y la arquitectura veneciana; en un caso, la vista del Gran Canal y la soberbia fachada del palacio; en el otro, la de San Marcos en un día de fiesta y el ajetreo de numerosos personajes. Lo cierto es que desde el siglo XVIII, estas vistas nunca pasaron de moda; desde ese entonces se han vendido más que nada a los viajeros, sobre todo los ingleses, como el recuerdo ideal para quienes ambicionaban partir con una imagen veneciana.

Así, y ya en el siglo XIX, las cotizaciones de El Canaletto fueron escalando posiciones sin demasiados altibajos, y durante todo el siglo XX, sus obras se consideraron como una de la pocas inversiones aconsejables y seguras en un mercado que padece fuertes oscilaciones. Pero toda regla tiene su excepción, y los récords actuales vienen a alterar un equilibrio secular con una suba inesperada.


• Teatralidad

Formado como escenógrafo, El Canaletto ( Giovanni Antonio Canal, 1697-1768), supo trasladar a las telas como nadie la teatralidad de Venecia. En una muestra realizada hace tres años en el Museo Thyssen de Madrid, se exhibía un estudio pormenorizado de sus obras que revelaba el secreto que se esconde detrás de la incomparable belleza de sus panoramas. Al mostrar simultáneamente sus paisajes y las fotografías tomadas desde el punto de vista elegido por el artista, se podía advertir que en muchas de sus obras alteraba la perspectiva con una libertad desconocida en esa época. De este modo, ampliaba el campo de visión del espectador, elevaba los puentes o los edificios, como lo hizo con la conocida torre de la Plaza San Marcos, para lograr un efecto monumental que en la realidad no posee.

Si bien en un principio
El Canaletto trabajaba directamente en el lugar, copiando el modelo, luego abandonó esta práctica y se sirvió de bocetos previos que, por lo visto, alteraba a su gusto y parecer, del mismo modo en que actúa la memoria. Sus cuadros adquirieron así una condición atemporal, esa misma cualidad que seduce a Borges cuando dice que «Venecia es un crepúsculo delicado y eterno, sin antes ni después». Porque, justamente, otra de las virtudes del pintor es la variada luminosidad de sus vistas. En el caso de estos cuadros, la atmósfera húmeda y dorada de la obra que bien vale los 20 millones que pagaron por él; luego, el dramático contraste de luces y sombras al caer la tarde, de la magnífica vedette que se vendió en 32,5 millones de dólares.

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